Altas capacidades, significado y diferencias con genio, talento…

En este segundo vídeo de nuestra colaboradora, la psicóloga infantil María Luisa Ferrerós nos explica algunas curiosidades que no sabíamos sobre las altas capacidades.

¿Te gustaría saber más? Pues lee también esta entrevista que le hacemos:

– ¿Qué significa tener ‘altas capacidades’?
Significa que tu hijo forma parte de entre un 2 y un 16% de la población infantil de niños de la misma edad que obtienen unas puntuaciones de por encima del 130 de Cociente de Inteligencia. El máximo es 150 y lo normal es entre 90 y 100.

 

– ¿Qué diferencia hay entre los niños que son genios, tienen talento…?
Genio y talento se refieren a áreas más concretas de la inteligencia relacionadas con la música, el arte… Mientras que las altas capacidades es respecto a la inteligencia en general.

 


– Signos de alerta’ de que nuestro hijo puede tener altas capacidades
Que saque muy buenas notas y no estudie, que se aburra en clase, que tenga intereses más complicados de lo que se supone para su edad.

 

A los niños con altas capacidades la parte emocional les cuesta un poco más que a los demás

 

-¿En qué consisten las pruebas que puede hacer para certificar las altas capacidades?
Hay que hacer unos test. El más utilizado a nivel internacional es la Escala de aptitudes intelectuales para niños de Wehschler.

 

-¿Cómo es esta prueba?

Es una prueba que se realiza para para evaluar la aptitud intelectual del niño, con contenido no verbal.  Este test es también muy interesante para conocer si el menor presenta algún tipo de problema en la comunicación.

Es importante detectarlo a tiempo

– Una vez sabemos que tiene altas capacidades, ¿qué nos recomiendas? 
Yo aconsejos que complemente sus estudios con extraescolares, porque hay pocos colegios que permitan subir de nivel. Si se puede, también es buena opción, pero cuanta más normalidad en la etapa de crecimiento, mejor.

 

-¿Hay escuelas mejor que otras para este tipo de alumnos?
Hay colegios que van por objetivos y trabajos en equipo; proyectos que serian más adecuados para estos perfiles puesto que permiten que cada niño vaya a su ritmo.

En el trabajo, ¿las mujeres nos vendemos peor que los hombres?

Creo que muchas mujeres nos vendemos peor en el trabajo que los hombres. Seguro que estás de acuerdo conmigo. En mi anterior empleo, tuve ocasión de coincidir con un compañero que transmitía una seguridad pasmosa. Con sus gestos, su voz firme… se le veía muy convencido de sí mismo. Me pregunté si yo también transmitía esa misma seguridad y, aunque me cueste reconocerlo, la verdad es que no. Así que ‘Houston, tenemos un problema’.

comunicación femenina en el trabajo
Foto de Foter.com

No sé si es porque soy la penúltima de una familia numerosa, que se ha criado sin voz ni voto. O porque he estado trabajando muchos años con mis jefes en Madrid y la comunicación a distancia era muy difícil y he perdido la práctica. O porque soy demasiado de quedar bien. Pero el caso es que muchas veces transmito inseguridad con mi manera de actuar y eso pone nerviosos a los jefes.

Según la experta Teresa Baró, muchas mujeres dan imagen de fragilidad y humildad con su imagen corporal y sus expresiones

Navegando por Linkedin, leí una entrevista que le hacían a Teresa Baró, que es especialista en comunicación y me encantó. Esta experta decía que muchas mujeres se comunicaban de tal manera que transmitían un papel discreto, como para no molestar. Y, añadía, que “hay que ayudar a las mujeres a que se sientan seguras en la visibilidad y en la comunicación profesional“.

No siempre me ha costado demostrar seguridad en el trabajo, pero en algunas ocasiones, no lo he sabido hacer bien. Para aclarar mis dudas, estoy leyendo el libro de Teresa Baró, Manual de la Comunicación Personal de éxito (ed. Paidós Divulgación). He quedado con la autora que nos veríamos a partir de junio, ya que antes tiene que publicar otro libro. Así que prometo más contenido sobre este tema (mientras tanto, aquí tienes nuestro anterior post de la sección de trabajo).

Por qué me gusta el masaje sacrocraneal

Hace varios meses, conocí Silencio y publiqué un post en este blog que tuvo mucha aceptación. Fue entonces cuando empecé a ir con Núria, su especialista en masaje sacrocraneal. El caso es que llevo ya cinco meses y quería escribiros este post para contaros los resultados que yo misma he experimentado.

Lo primero que quiero contaros es que el masaje sacrocraneal es de osteopatía. Medjiante suaves presiones con las manos, el terapeuta estimula el esqueleto y los tejidos conectivos. Especialmente, el cráneo y el sacro, que es el hueso que se encuentra en la base de la columna vertebral. La teoría que hay detrás de este masaje es que el cerebro y la médula espinal tienen unas pulsaciones determinadas que son vitales para la salud y que el experto puede detectar y modificar.

Foto de footer.com

Este tipo de masaje es recomendable para personas que sufren estreñimiento, dolores de cabeza y de cuello y, entre otras cosas, alteración del sueño

El motivo por el que decidí tratarme yo fue precisamente porque tenía insomnio. Pues bien, a las dos sesiones, ya comencé a dormir mucho mejor. Después continué yendo porque me parece un tratamiento mágico. Me explico. La terapeuta siempre me detecta lo que me pasa. Hace pocos días, tocó una parte de mi cuerpo y le dije que me dolía. Me contó que estaba relacionada con la figura del padre. Me puse a llorar. En una semana, se iba a cumplir el 25 aniversario del fallecimiento de mi padre y, efectivamente, estaba muy sensible con esta cuestión.

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En otra sesión, me explicó que tenía demasiadas ideas en la cabeza y que tenía que conectarme mejor con mi cuerpo. Lo cierto es que -literalmente- no pisaba el suelo: llevaba varios días que me costaba bajar las escaleras y tenía que cogerme a una barandilla. Vamos, que siempre me acierta lo que me pasa emocionalmente. Y, aunque no lo parezca, noto que me trata internamente todas esas cosas que me pasan y me preocupan tanto con el masaje como con sus sabios consejos. ¡Os lo recomiendo!

Cómo saber elegir un trabajo

Tú también tienes derecho a elegir a quién quieres tener de jefe/a, en qué empresa ser contratada, el lugar de trabajo donde quieres pasar más de ocho horas al día… Cuando buscas un trabajo, todos los coach y expertos en la materia te explican que tienes que poner tu curriculum de una determinada manera, mover tu red de contactos, saber venderte bien en la entrevista, etc. De lo que (casi) nadie te habla es que no sólo quien te contrata tiene que validar tus aptitudes y tu manera de ser.  Tú también debes de poder elegir dónde trabajar.

(Foto de Foter.com)

Lo primero que tienes que hacer es preguntar a tus conocidos si alguno/a conoce a tu futuro/a jefe/a. A mí me pasó en un anterior empleo, que varios conocidos habían trabajado con esa persona anteriormente. Como ya había dicho que sí a la oferta, no se atrevieron a decirme cómo era realmente esa persona. No fue hasta que cambié de trabajo, que me hablaron con sinceridad de mi ex jefe/a. Y no bien precisamente. Y es que lo creamos o no, al final, casi todo el mundo se conoce. Así que vale la pena que, antes de decir que sí a un jefe, preguntes en tu círculo de conocidos si alguien lo conoce, trabajó con él/lla, etc.

Numerosas encuestas constatan que los empleados no dejan un trabajo, dejan un mal jefe

En algunas entrevistas de trabajo, el espacio físico es otra cuestión a tener en cuenta. No sé si os ha pasado lo mismo que a mí. A veces, vi que el lugar de trabajo era tan terriblemente cutre, que la entrevista la hice mal a posta. No es por nada, pero trabajar en un sitio sin luz, mal ventilado, con muebles feos, o donde el lavabo está al lado del despacho del jefe… No me apetece. Yo vivo en un piso maravilloso y para ir a según dónde, prefiero trabajar desde casa, la verdad. Igual es que me estoy haciendo mayor.

(Foto de Foter.com)

Otro motivo por el que decir que no a un empleo es por la empresa. Al igual que con el lugar de trabajo, cuando piensas en determinada compañía, no sabes por qué, pero no hay feeling. Te puede pasar que no te gusten los productos que comercializan y, claro, no vas a poder ‘venderla’ bien. O que veas que no es una compañía seria… En fin, hay colores para todos los gustos. Pero todos tenemos un Pepito Grillo del trabajo. Sólo hay que saberlo oír. Y hacerle caso.

 

Postres típicos de Rusia para Navidad

Esta es una entrevista a Natalia Propavka. Me pareció muy interesante su historia, porque hace postres bellísimos. Llegó a Barcelona hace 17 años, con 21 recién cumplidos. Nunca pensó que se quedaría aquí más de medio año; al menos, esos eran sus planes por aquel entonces. Pero hoy ya tiene 38 años y sigue en la Ciudad Condal. La entrevistamos para conocer un poco más de los postres y dulces rusos, que ella cocina con verdadera pasión, ya que ¡es una artista!

¿Por qué te quedaste a vivir aquí?
Al llegar, entendí que me gustaba lo que estaba viendo. Es más: me enamoré de la gente tan amable, del buen clima y ¡cómo no, de la mejor comida del mundo!

¿Qué dejabas en Rusia?
Dejaba mis estudios de Derecho ya que, por aquel entonces, pensaba que algún día conseguiría ser abogada. A los dos años de estar aquí, conocí a mi marido y llevamos juntos 15 años. Después, vino de nuevo la época de estudios.

Natalia comenzó su pasión por los dulces cuando era una niña y vivía en Rusia

¿Qué estudiaste en Barcelona?
Estudié mucho: primero, turismo que, a su manera, me ayudaron a conocer más este país, su riqueza cultural, costumbres y tradiciones. En algún momento, decidí enfocar mi formación más hacia la gestión empresarial y estudié también un Master en Asesoría fiscal y otro en contabilidad -entre otros.

¿Qué hacías en tu tiempo libre?
En una vida paralela que no tenía nada que ver con todo eso, tenía mi hobby, mi pequeña afición a cocinar cosas dulces.

¿De dónde te vino esa afición?
Creo que mi primera galleta la hice cuando aún tenía 9 años. Me encantaba el proceso: ver cómo diferentes ingredientes, al juntarlos y trabajarlos, se convierten en algo sabroso y apetitoso. Después, aprendí a hacer la típica tarta rusa, la medovik, ya que no hay ningún ruso que no la sepa hacer y aún no he conocido a ninguno a quien no le guste.

¿Cómo se cocina esa tarta típica rusa?
Cada familia tiene su receta, que la guarda celosamente como la joya de la Corona. Hoy en día sigo haciéndola; eso sí, con mis modificaciones (por favor, no le digáis nada a mi madre que, si se entera, me deshereda).

¿Qué otro dulce ruso típico hay?
También hay las galletas rusas, que se llaman pryaniki. Si miramos en los libros, descubrimos que las primeras menciones sobre ellas aparecen hacia el S. IX. Se llamaban “Pan de miel” y las hacían de harina de centeno, zumo de frutas y miel. Pero la miel tenía que ser la mitad de todos los ingredientes.

Las galletas de Natalia con personajes infantiles muy actuales

Si que es histórica esta galleta…
Unos siglos más tarde, les empiezan a añadir otros ingredientes que les llegaban de la India y oriente, como pimienta negra, limón, menta, clavo, jengibre. Y, para darles este característico amarillo, le añadían azúcar convertido en caramelo.

¿En qué ocasiones se cocinan los pryaniki?
Los pryaniki se hacían para bodas y bautizos, como decoraciones para árboles de Navidad, para regalar a invitados de mucho honor… Y, cuanto más grande era y más pesaba, más respeto se mostraba al agradecido.

Según las tradiciones de algunas regiones, se tenía que esperar un año para comer un pryaniki, que te regalaban en Navidad

¿Cómo haces hoy en día estas galletas?
Para mantener la tradición viva, seguimos haciendo galletas con las recetas lo más parecidas a las tradicionales y, por su puesto, las decoramos con la glasa. Y, en estas épocas navideñas, qué puede ser mejor regalo que la galleta hecha como antes.

Nuestra entrevistada tiene una sabrosa afición: cocinar platos muy dulces

¿Te gustaría estudiar cocina?
En octubre de este año, decidí profundizar mis conocimientos de pastelería y creo que he acertado de pleno con mi elección. Creo que con la ayuda de los profesores de la escuela Hofmann llegaré a ser una gran profesional. Y, por cierto ¡la semana que viene empiezo a hacer los turrones!

Cómo sobrevivir a un despido y a dos y a tres…

Llevo casi veinte años trabajando y he tenido situaciones laborales de lo más complicadas. Lo cierto es que también he tenido más de un despido. Y no lo voy a negar: es muy duro vivir un despido, es una pérdida importante y afecta a tu vida personal y familiar.

Con cada despido te sientes culpable y tu autoestima baja consierablemente

El despido que recuerdo con más horror fue en una empresa donde estuve un mes y medio. Sí, seis semanas. El día antes de trabajar ingresé de urgencias con un dolor de cabeza insoportable. A los tres días de trabajar allí, volví al hospital y llegué a casa a las dos de la madrugada.  Pero como soy así de chula, yo no dije nada en el trabajo. A las tres semanas me detectaron migraña y que ésta me acompañaría toda la vida. Y, honestamente, no sé si hice bien mi trabajo o no, porque iba con fármacos hasta arriba, sin dormir y una angustia enorme. Eso sí, la migraña me la provocó un medicamento y ya estoy más tranquila.

Si te encuentras mal, coge la baja y no te hagas la valiente

Hace poco leí un titular en La Vanguardia que me encantó: “Si un líder falla es porque le falta inteligencia emocional“. ¡Bravo! El autor de este titular es Michael D. Watkins, que acaba de escribir el libro “Los primeros noventa días”. Ya lo he puesto en mi lista de regalos para Navidad. 

Y es que no nos engañemos: jefes hay muchos, pero líderes muy pocos (si quieres saber un poco más sobre este tema, puedes leer este post sobre “Qué tipo de jefe tienes”). Además, en los tiempos que corren, no sé si os habéis fijado, pero la gente ‘no aguanta’, no se comunica… Si lo vives en tu pareja y en tu entorno familiar, ¿cómo no se va a vivir en el mundo laboral donde ni te quieren ni te aprecian?

Así que, mucho ánimo. Si has vivido un despido, no lo tomes como una derrota, sino como un aprendizaje. Y, sobre todo, no te eches la culpa. Estos tiempos son duros.

Beneficios de ser una mamá de 40 autónoma

Hoy os quiero hablar de los beneficios que supone ser una mamá de 40 autónoma, o empresaria, siempre según mi punto de vista y experiencia.

Como la mayoría ya sabéis, soy autónoma: soy la fundadora de Fit events Barcelona y, aunque es duro, no lo cambiaría por nada del mundo. No es la primera vez en mi vida que soy autónoma, ya que siempre he sido muy emprendedora y ya hace unos 15 años, mi amiga Mieria Solé y yo nos lanzamos a la aventura y montamos una empresa de Telemárketing hace unos 15 años. Eramos muy jóvenes -teníamos unos 23 años- y la verdad es que nos fue muy bien durante unos 4 años. Después, cada una sigió su camino. Mi segundo negocio fue una galería de arte y es allí donde las cosas no me fueron bien y decidí no embarcarme más en negocios propios.

Estuve más de 10 años trabajando y sacándome la carrera del mundo del deporte, ya que empecé tarde, con 29 años (aunque nunca es tarde, mis compañeros rondaban los 20 años). Al mismo tiempo, daba clases, hasta que me contrataron en Club Metripolitan donde he pasado los 8 años más intensos de mi vida a nivel de exigencia laboral. Después de tener a mi hijo, trabajé como profesora y entrenadora personal en uno de los Estudios Pilates con más prestigio de Sant Cugat y, finalmente, hace 8 meses me lancé a la aventura de ser mi propia jefa de nuevo.

Con toda la experiencia adquirida y los conocimentos, he elaborado mi propio método y marca y no puedo estar más contenta de ser mi propia jefa

Siendo autónoma puedes organizarte tus propios horarios para pasar más tiempo con tus hijos

Ser autónoma tiene sus desventajas, especialmente, porque en este paįs se pagan muchos impuestos para poder tener tu propio negocio. Pero, honestamente, me siento libre, organizo las cosas a mi manera. Siempre he tenido capacidad empresarial y, aunque paso mucho tiempo sola porque mi marido viaja 8 de los 12 meses del año y tengo un hijo de 2 años y la familia no está cerca, la satisfacción que me produce ser la absoulta creadora de mis avances y éxitos y poder aprender de mis errores no tiene precio.

Tengo muchas amigas que prefieren ser funcionarias que autónomas: trabajo y sueldo fijos,  estabilidad de horario fijo… Yo lo respeto profundamente, pero no es para mí ya que, como se dice “la cabra tira al monte” y yo he nacido para emprender y os puedo asegurar que nunca es tarde para ir a por tus sueños.

Siendo autónoma me siento libre

Lo que más me ha costado es el tema de la contabilidad y las gestiones con la web, pero siempre intento aprender y tengo hambre de superarme. Animo a todas las mujeres y, en especial, a las mamás de 40 a que vayan a por sus sueños, pues a veces nosotras mismas nos ponemos los límites.

No tengo miedo al fracaso, la verdad, porque siempre he pensado que el fracaso es una gran ventaja para aprender. Siempre que me he superado ha sido porque han criticado mi trabajo de una manera constructiva. Yo no me hundo por eso; todo lo contrario. Siempre pienso: ¿Qué puedo hacer para cambiarlo? ¿Qué puedo hacer para mejorar? ¿Cuál es la manera por la cual mis clientas van a quedar más satisfechas? Nunca paro de cuestionarme cómo puedo ofrecer un mejor servicio, empatizando y siempre poniéndome en los zapatos de mis alumnas.

Siempre me estoy cuestionando cómo poder mejorar y ofrecer el mejor servicio; va con mi carácter

  • Tengo que animar a las que estáis en ese momento de cambio, que no sabéis qué hacer, que vayas a por tus sueños, pues nunca es tarde para ir a por lo que realmente se desea. La gran ventaja de ser tu propia jefa es la gran satisfacción de hacer las cosas a tu manera, ser la dueña de tus fracasos y de tus logros, no tener a nadie que te diga lo que tienes que hacer… Todo eso no tiene precio. Para todas las mujeres y en especial para las mamás de 40: ¡A por todas!

¿Cómo saber si sufres maltrato psicológico?

“La Voz” de Whitney Houston se fue apagando, por las drogas y los intensos rumores de maltrato psicológico que sufrió de su marido, Bobby Brown. Leemos constantemente que, después del maltrato psicológico, la mujer suele sufrir maltrato físico. Pero parece que el maltrato psicológico, el que es silencioso y sólo se percibe en el ámbito del hogar, no existe, ya que se habla muy poco de él. Para saber si tú o alguna mujer que conoces sufre maltrato de este tipo, te explicamos cómo puedes detectarlo:

¿Qué es el maltrato psicológico? Es un tipo de maltrato invisible y repetido en el tiempo, que agrede la estabilidad emocional de la víctima, con el objetivo de hacerla sufrir, para que se sienta culpable, inferior… Aunque lo más habitual es que sea la mujer la que sufre maltrato psicológico, también se dan casos de hombres maltratados.

En el maltrato psicológico, el agresor aprovecha el cariño y la relación de confianza y amor que su pareja siente hacia él o ella

¿Es fácil de detectar? No. Es muy complicado, porque se produce en el seno de la pareja, del hogar. Además, no tiene por qué relacionarse necesariamente con malas relaciones de pareja, ni con clases sociales desfavorecidas. Hay casos de maltratadores que son reputados médicos, reconocidos científicos, etc.

¿Cómo afecta a la víctima? Puede afectarle desde el punto de vista financiero, porque el agresor controla sus recursos económicos; desde el punto de vista de su autoestima, ya que hace que la víctima se sienta en todo momento inferior a su agresor; desde el punto de vista espiritual, porque ridiculiza sus creencias, y, también, desde el punto de vista social, porque se burla o saca defectos de ella delante de los demás, no le permite conocer a más personas, etc.

La mujer maltratada sufre alteraciones en el sueño y en el aparato digestivo, hipertensión, dolores de cabeza y musculares…

¿Cómo afecta a la víctima?  Desde el punto de vista social, la mujer suele aislarse de su entorno social e incluso tener bajo rendimiento académico y/o laboral. Además, es frecuente que se sienta culpable y sufra estrés, ansiedad… Algunas, por último, terminan tomando sustancias como psicofármacos o consumiendo más alcohol del recomendable.

Lo habitual es que la mujer con baja autoestima sea más vulnerable al matratador psicológico, pero también puede provocar que una mujer sometida al maltrato psicológico termine teniendo baja autoestima.

Esperamos que este post te haya despejado tus dudas, pero si tienes más preguntas, te recomendamos que entres en este enlace.

4 pasos para subir tu autoestima

La autoestima es el “aprecio o consideración que uno tiene de sí mismo” y “con la llegada de la menopausia, la mujer pierde vigor físico, elasticidad y belleza, lo que en ocasiones puede provocarle un descenso en su autoestima”. No lo digo yo, sino que lo he copiado del diccionario de Oxford.

No sé si a vosotras os pasa o bien os ha pasado, pero es cierto que, con la premenopausia y la menopausia, una está más sensible de lo normal, lo que unido a cambios laborales, cargas familiares y al hecho de que, a veces, queremos complacer más a los demás que a nosotras mismas y no tenemos toda la ayuda que esperamos de nuestra pareja en casa, hace que ‘petemos’.

Por eso, os quiero recomendar 4 sencillos pasos para querernos más:

1.Cuida tu aspecto físico. Puede ser que te dé pereza o te parezca algo tonto, pero haz como los payasos que escondían su tristeza en su maquillaje. Tú maquíllate también si es necesario los labios de rojo pasión y súbete a unos taconazos. Aunque cueste, cuida tu aspecto físico: la ropa que te pones, los complementos, el peinado… Y, por supuesto, come saludable y haz deporte, que te ayudará a mantener la mente sana.

Mirarte en el espejo y decirte lo maravillosa que eres también te ayuda en tu autoestima (Photo credit: Foter.com)

2. Perdónate. Es importante que en esta etapa de tu vida perdones tus errores, seas comprensiva contigo y no tan exigente. ¿Que has ganados unos quilos de más? Ya bajarás de peso. ¿Que estás un poco más triste de lo normal? No te preocupes. Sé comprensiva contigo misma: todas pasamos momentos malos, pero podemos salir adelante.

Quiérete por lo que eres y no por lo que haces y haz que los demás también te quieran así

3. Pide mimos y abrazos. Y dalos. Si tus hijos son cariñosos ¡aprovéchate! Dales besos, abrazos, caricias… No se van a quejar y a ti te van a producir unas hormonas de bienestar maravillosas. Si tus hijos no son muy cariñosos, refúgiate en tu pareja, tu madre o tu mejor amiga. Pero que te den mimos.

Los besos de los hijos son sanadores (Photo credit: Foter.com)

4. Escribe. Como lo lees. Te recomiendo que escribas cosas buenas de ti. Si te cuesta, pide ayuda a los que mejor te conocen: madre, hermanos, amigas de la infancia. Pero pon por escrito todas esas cosas maravillosas que tienes dentro. Todos esos retos personales, familiares y profesionales que has conseguido en tu vida. Y piensa que puedes repetirlos. Porque, como decía un anuncio de un producto de belleza “tú lo vales”. ¡Créetelo!

 

¿Qué tipo de jefe tienes?

Cuando una es mamá de 40 ya puede decir que ha tenido unos cuantos jefes o unas cuantas jefas. Si buscas por Internet, leerás que el principal motivo por el cual nos cambiamos de trabajo es por el jefe: porque no nos escucha, no nos promociona, etc. Con la experiencia que llevo acumulada en los últimos años, os cuento los cuatro tipos de jefes que he tenido:

El jefe amigo. Es ése que se reúne contigo, te escucha e incluso te cuenta más cosas de su vida personal de las que debería. Un encanto de jefe, vaya. Pero ten cuidado, porque siempre hay uno en el trabajo que es aún más amigo de él y al que tú no le caes bien (porque te puede tener envidia). Así que, para durar en el empleo, ten en cuenta la máxima: ‘los amigos de mis amigos son mis amigos’.

Photo credit: Foter.com

El jefe soñador. Es el que te felicita y te cuenta que está contento contigo, que igual te necesita más horas para encargarte más tareas, o que tendrás que viajar con él a determinada feria europea porque eres una pieza fundamental de la compañía. Hasta que, un buen día, te cuenta casi entre lágrimas que no tiene más dinero para pagarte la nómina. Y así acaba todo. Nuestro consejo es que pongas todo lo que dice entre comillas y que tengas otro empleo en el bolsillo por si acaso.

El pasota. Este tipo de jefe no es que sea pasota en su trabajo, sino con su gente: pasa de ti. Se cree que está en la India, que trabaja en un organigrama de castas y que tú eres un intocable (ser inferior) con el que no vale la pena ni hablar, ni reunirse. Para hacerte visible, necesita que le pelotees, le sonrías y cada dos por tres le preguntes qué tal está. Si estos consejos no te convencen, busca otro trabajo.

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El autoritario. Este tipo de jefe tiene como señal su mano extendida a modo de STOP. No escucha lo que le dices y así te lo demuestra con su gesto. Es un jefe que te dice en todo momento lo que tienes que hacer y cómo lo tienes que hacer (exactamente como él quiere, claro). Así que si lo tuyo no es ser una funcionaria ‘sí, woana’, nuestra recomendación es que vayas buscándote otro empleo donde puedas brillar con luz propia.

Y es que, como decía Groucho Marx, “algunos jefes son como las nubes… cuando desaparecen, el día se arregla”. Si tú también tienes un jefe tóxico, no te desanimes. Además del jefe, aquí podrás ver que hay otros motivos por los cuales los empleados quieren cambiar de trabajo.