caminar Rápido: Una maravilla para el cuerpo y el alma

Todas sabemos que es difícil ir al gimnasio después de trabajar, cuando es la hora de la salida de los peques y toca llevarlos a extra escolares, prepararles la cena, bañarles… Con suerte, podemos ir un día o dos entre semana. Os explico mi caso y espero que os ayude.

He de decir que yo entreno duro, porque creo que una profesora tiene que dar ejemplo. Por eso, daba clases de cardio fuerte en un gimnasio muy reconocido donde estuve 8 años y, a veces, acababa tan cansada, que tenía que acudir al trabajo en taxi y algunos fines de semana no podía ni moverme, porque tenía que descansar la musculatura. Hablo de mi época donde daba más clases fuertes semanales. Por pura pasión, claro, porque me puede la pasión por mi trabajo. Disfrutaba tanto, que dejaba cada gota de alma y sudor en cada clase.

Pero esto, la verdad, no era muy saludable para mí, pues mi cuerpo ya estaba tan acostumbrado al trabajo anaeróbico o de alta intensidad, que solamente se sentía cómodo en esa franja de pulsaciones, pero todo lo que era vida normal (subir y bajar escaleras del metro, caminar largas distancias…) todo lo que podríamos decir que hacemos en la vida diaria, para mí era un suplicio. A veces, lo comparo con un comentario que hizo la deportista de natación sincronizada Ona Carbonell en una entrevista. Dijo que podía estar horas y horas entrenando en el agua en altas intensidades y que estaba totalmente bien, pero que a la que iba a caminar por un centro comercial o en intensidades cardíacas bajas era cuando se sentía realmente cansada. Yo me siento identificada con ella al cien por cien: mi vida era así cuando estaba dando clases de alta intensidad, que era casi a diario en mis épocas más fuertes: era subir encima de la bici de spinning, empezar una clase de GAP, radikal extrem y, estaba perfecta, pero al salir del trabajo, no podía ni caminar, me arrastraba y tenía muchísimas veces que acudir al trabajo en taxi, porque estaba totalmente agotada.

Tuve que parar el ritmo por una lesión en mi espalda y, a partir de ahí, un año antes de quedarme embarazada, ya bajé el ritmo por salud y me centré en el Estudio Pilates. Fue ahí cuando empecé a disfrutar caminando. Como no iba tan cansada, podía coger el metro tranquilamente. En aquella época, vivía en Barcelona, podía subir escaleras, ver el paisaje en el autobús, observar a la gente e incluso, a veces, ir caminando al trabajo y/o bajar unas paradas antes para poder caminar más.

siempre caminando desde que nació Enric con el cochecito, aquí apenas tenia 2 meses.

Empecé a disfrutar de las caminatas a paso rápido y me sentía realmente bien combinándolo con el entreno de Pilates. Claro, tengo que decir que al ser profesora, entreno 5 de 7 días y reconozco que entreno muy duro con el método Pilates. Sigo considerando que para ser profesional tienes que dar ejemplo a tus alumnos y demostrar que es posible hacer el ejercicio que pides, e incluso hacer ver que parece fácil. No voy a negar que me gusta lucirme: jajaja.

Cuando me quedé embarazada (después de dos tratamientos in vitro), ya llevaba 4 kilos de más. Las hormonas no perdonan y dos tratamientos pasan factura. Una vez embarazada, me detectaron un hematoma intrauterino que era del mismo tamaño que el embrión y si me movía demasiado podía arrastrar a mi bebé. O sea, que estuve 6 meses casi sin salir de casa y, cuando ya estaba avanzada, tampoco me movía mucho, ya que mi marido viaja continuamente y no quería que se me adelantara y pasar el parto (en mi caso, cesárea), sin él.

Todo fue muy bien: fue una cesárea programada por motivos que no vienen al caso y, a la semana de salir del hospital, empecé a caminar con el cuco y mi bebé. Primero, lo hacía de manera suave, pero luego iba cada vez más rápido.

“Caminar y abdominales hipopresivos me ayudaron a recuperarme después del parto”

Caminando detrás de enric este verano, sus primeros pasos

Llevaba casi un año sin caminar, ya que después de mi primera transferencia de embrión en la primera in-vitro caminé 5 km y no funcionó. A la segunda transfer, decidí estar en reposo y fue casi un año de reposo para una persona que llevaba 10 años haciendo deporte de alta intensidad. Una vez pasé la cuarentena y mi doctora me dio el permiso, empecé a hacer las caminatas más largas con mi bebé y abdominales Hipopresivos. Después de 50 días, empecé a introducir Pilates Matt en casa. La serie básica y, cada día, caminaba hora y media, porque era muy reconfortante para mi bebé y para mí. Caminar se empezó a convertir en una actividad de ocio muy, muy interesante: la gente me hablaba, miraba a mi precioso bebe y yo ‘más feliz que una perdiz’. Continuaba haciendo los abdominales hipopresivos, caminar hora y media cada día y, como mínimo 3 o 4 días a la semana, la serie básica de Pilates, que son 8 ejercicios sencillos de suelo que cualquiera puede hacer en casa. Como no di pecho, empecé a hacer un poquito de dieta, sobre todo, cuidando las cenas muy ligeras, pues de esta manera empecé a perder poco a poco los 17 kilos que había ganado al quedarme embarazada.

A día de hoy, peso lo mismo que pesaba mucho antes de quedarme embarazada, cuando daba las clases de alta intensidad. Pero con la diferencia de que ya no hago alta intensidad 3 o 4 veces por semana, sino que entreno alta intensidad 4 o 5 veces al mes. Mi manera de afinar la musculatura, perder peso, sentirme ágil, ha sido caminar y caminar sin perdonar ni un sólo día, mi hora y media de cada día que, para mí, es una auténtica maravilla.

Pero también una mujer que trabaja en una oficina o que cuida de su bebé, puede perfectamente caminar hora u hora y media diaria, cuidar su alimentación y hacer 3 veces a la semana la serie Básica de Pilates o una tabla sencilla. Yo realizo dos sábados al mes eventos de Pilates de 2 horas (es como un taller, con 2 horas me da tiempo de explicar muy bien el método y la técnica, en lugares maravillosos para que sea algo realmente bonito) y una master de cardio gap, también de 2 horas. En estos eventos, la mayoría somos madres que no disponemos de tiempo para ir al gimnasio entre semana. Por eso, son ideales para darnos un subidón de adrenalina cada 15 días y ponernos para arriba.

“Cada día puedes sacar tiempo para caminar rápido”

Parada técnica para desayunardespués de 30 minutos caminando rápido,  antes de entrar a trabajar para dar mis clases de Pilates

Caminar a paso rápido es algo que puedes hacer a diario, una horita la puedes sacar bajando del metro 3 o 4 paradas antes y os aseguro que funciona, para quemar calorías y, especialmente, para oxigenar nuestra alma. Como dice Arancha, una alumna y amiga, “una vez fui al médico y me dijo: te voy a dar un jarabe que te va a ir bien para toda la vida. Camina una hora diariamente… Después de una hora caminando rápido, todos los problemas son menos. Aprieta el abdomen cuando lo hagas, exhala largo y profundo con cada paso y disfrútalo. Es gratis y una auténtica maravilla…”.

 

 

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