Cómo superar el síndrome post vacacional

Con este post, empezamos una nueva sección en nuestro blog: vamos a contaros cosas sobre trabajo, ya que Sandra y yo hemos creído que os podría gustar que tratáramos cuestiones como la conciliación familiar, el liderazgo, o el tema que nos atañe en este post y que es la vuelta al trabajo después de las vacaciones.

Photo credit: Foter.com

Según datos de Coaching Club, un club cuyos profesionales acompañan a personas y a organizaciones a conseguir sus objetivos, cuando volvemos al trabajo después de las vacaciones, tenemos que retomar las responsabilidades olvidadas, cumplir de inmediato con las tareas del día a día, afrontar la acumulación de tareas o correos electrónicos que se ha producido durante las vacaciones, ajustarnos nuevamente al horario de trabajo, vencer la dificultad a reconectarnos con las actividades habituales, entre un largo etcétera de tareas postpuestas. Y todo eso sin olvidar lo más importante: que echamos de menos las vacaciones donde no teníamos apenas obligaciones.

El síndrome post vacacional afecta a 6 de cada 10 españoles y llega a generar una bajada de la productividad laboral de hasta el 80%

Entre las manifestaciones de este síntoma post vacacional están: estrés, ansiedad, pérdida de apetito, falta de concentración, pérdida del sueño… Seguro que tú te identificas con más de una, ¿verdad? Pues para paliar sus efectos, Verónica Rodríguez Orellanaterapeuta y Directora de Coaching Club, ha elaborado una serie de recomendaciones:

1.Aterriza con suavidad. Es lo que se conoce con el nombre de “Softlanding”, una técnica psicológica sobre la que aporta algunos consejos:

a) Necesitas 24 horas para acomodarte a la rutina;

b) Sé positivo y no te abrumes;

c) Piensa en que la rutina laboral es un medio para volver a disfrutar de otro tiempo de ocio, y

d) Comparte con tus compañeros tus vacaciones.

2. Sigue un ritmo gradual. Distingue lo urgente de lo prioritario y reanuda tus obligaciones de manera gradual, de manera que generas una sensación de control que contribuye al equilibrio.

3. Agenda las tres primeras semanas. Hay que estructurarla alrededor de objetivos concretos, posponiendo las reuniones y las decisiones más importantes a la segunda semana posterior al regreso.

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Y es que la cuesta de septiembre nos consume emocionalmente, ya que vemos cómo en apenas unos pocos días hemos dejado atrás las vacaciones de verano. Pero ten en cuenta otra cosa: que tienes que estar agradecido de volver al trabajo y que muy pronto tendrás algún puente y las vacaciones de Navidad, que ¡el tiempo pasa volando!

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