Ser madre a los 40 años

Os quiero presentar a Mireia Sole. Es una gran amiga que conozco desde hace más de dos décadas. Nuestros caminos se cruzaron cuando teníamos unos 18 años, ya que coincidimos haciendo trabajos para pagarnos nuestros gastos de juventud. A los 24 años, montamos juntas un negocio de Telemárketing (en aquella época estaba en auge) y nos fue bien durante unos años; despúes, disolvimos la sociedad y cada una siguió su camino. Necesitábamos un poco de aire, después de tener un negocio en común y, por lo tanto, de haber compartido años intensos de vernos todos los días.

Cada una siguió con su vida, nos separamos de las parejas que teníamos en aquel momento -pasado un tiempo- y, un día, después de años sin vernos, yo estaba embarazada y nos encontramos en Paseo de Gracia. Fue una alegría inmensa: ella ya tenía su pareja actual y estaba muy feliz trabajando en un bufete de abogados y tenía un hijo maravilloso de un año y medio: Nil.

A partir de aquí, retomamos nuestra amistad, como si no hubieran pasado los años, con un cariño y complicidad increíbles, ya que nos conocemos desde que hacía muchos años. Y, ahora, íbamos a tener la oportunidad de compartir una nueva situación: ser madres primerizas con 40 años. Yo tuve a Enric con esa edad y ella a su hijo Nil, que ahora tiene 3 años.

Mireia siempre se ha cuidado mucho, pero no se pierde un evento mío de Pilates o Cardio Gap. Siempre que puede, viene, y la complicidad que tenemos ahora es maravillosa. No podemos vernos mucho, porque tenemos vidas muy ajetreadas y yo vivo fuera de Barcelona, pero siempre que podemos nos vemos con Nil y Enric, para dar un paseo por el Born, o nos juntamos para salir por la noche a nuestro lugar favorito, un local muy especial para nosotras, El Macarena, que es un club muy alternativo de música house, escondido en el Raval y donde van los mejores DJ´s (pero siempre de incógnito). Por lo menos 2 veces al año, intentamos ir a este club, pasando antes por el restaurante Rita Blue en Ciutat Vella y por Sydecar, en la Plaza Real, donde tomamos algo.

Ser madre primeriza a los 40 años es ahora algo más normal que antes y me apetecía contaros su historia, su situación: madre trabajadora, sin ayudas de su famila (que está lejos de donde vive) y apañándose como puede con el padre, canguros, guardería…

Paseando por el born con nuestros bebés

–Mireia, ¿cómo era tu vida antes de ser madre, antes de los 40?

Tuve una pareja durante 12 años y nunca pensé en ser madre, porque llebávamos una vida más alocada y desordenada, con numerosos viajes y mucha vida social. Siempre me decía: ‘En unos años, me lo pienso; ahora no es el momento’. Y lo vas aplazando.

-¿Nunca te planteaste ser madre antes de los 40?

No, con mi anterior pareja. Desde los 24 hasta los 36 años, el estilo de vida que llevávamos no era como para plantearse formar una familia. Un hijo requiere responsabilidad, llevar una vida ordenada y estar dispuesto a renunciar a muchas cosas. Y, para nosotros nunca era el momento para plantearse este cambio. Antes de los 40, yo ya tenía la carrera de empresariales y, además, no tenía tiempo para nada, porque estaba inmersa en la segunda carrera de derecho. Cuando acabé, muy pronto empecé a trabajar como abogada. Con mi ex pareja lo dejamos y pensaba que ya nunca sería madre…

-Y, ¿qué pasó para que pudieras formar una familia?

Nunca pensé que reharía mi vida y, mira, la vida te da sorpresas. A los 38 años, conocí a mi actual pareja y padre de Nil. Todo cambió. Se unieron los astros, me quedé embarazada y tiramos para delante, porque vimos que era el momento idóneo. Con él, mi forma de vida cambió. Es una persona que me aporta mucha estabilidad y, a nivel profesiolnal, yo ya estaba también estabilizada, llevaba años trabajando en el bufete y con 40 años (hablo por mi caso) ya sabemos muy bien lo que queremos.

-¿Recomiendas ser madre a los 40?

Creo que no hay que plantear qué es mejor, porque según qué circunstancias. Sí que es verdad que a los 40 tienes una estabilidad y que a los 25 no estamos para estas cosas: no hay la estabilidad laboral ni emocional que tienes después. A los 40 (hablo siempre en mi caso) ya sabes más lo que quieres, estamos más pausadas, nos conocemos más… En mi caso, a los 40 me ha venido como anillo al dedo, porque yo ya tengo más paciencia, serenidad y no tengo tantas ganas de fiesta.

-En tu caso ¿ha sido una decisión acertada?

En mi caso, ha sido la decisión más acertada que he tomado en mi vida. He alcanzado una madurez, sé lo que quiero (y lo que no) y esta serenidad se la puedo transmitir a mi hijo y puedo disfrutarlo, sin la sensación de que me estoy perdiendo nada, ya que he hecho todo lo que he querido en mi etapa de los 20 a los 36 años. No me resta ser madre; me suma. Yo no nocesito salir cada fin de semana, disfruto de los momentos que pasamos juntos y estoy deseando que llegue el fin de semana, para pasar más tiempo con él. Me he vuelto más hogareña; cosa impensable años atrás.

 

-¿Cómo ha cambiado tu vida desde que eres madre?

Ha dado un giro de 180 grados para bien. La primera prioridad es Nil: verlo cada día sonreir, buscarlo en el cole siempre que puedo, ver cómo se lanza a mis brazos cuando me ve, cómo aprende cada día, cómo nos quiere… Es una sensación que no se sabe hasta que una no es madre.

Plaza Real Barcelona

-¿Hubieras sido madre a los 40 sabiendo lo que sabes ahora?

Si las circunstancias hubiesen sido las mismas que tengo ahora, sí. Pero es que a mí, con 40, me ha venido en un momento ideal, porque yo ya he vivido mucho, he tenido muchas experiencias laborales y ahora es cuando tengo mi pareja estable y mi trabajo desde hace años. Tener un hijo a los 40 a mí me ha dado vidilla, energía y me hace sentir más joven. Ser madre primeriza a los 40, a mí, personalmente, me ha rejuvenecido.

No creo que ser madre con 40 años sea una tendencia pero, por suerte, no me veo como un bicho raro: Tanto en la guardería, como este año en el colegio, casi la mitad de las madres rondamos los 40”.

-¿Cómo fue tu embarazo?

Fue muy bien. No tuve náuseas ni riesgo de pérdida y me encontré perfectamente durante todo el embarazo. Estuve trabajando hasta el final. Creo que faltaban 2 semanas para que cumpliera, cuando cogí la baja, porque ya me encontraba demasiado pesada y un día tuve leves contracciones y me dio miedo ponerme de parto ¡en un juicio! Jajaja…

-¿Cómo te recuperaste después del parto?

La verdad es que tengo mucha suerte, porque siempre he sido delgada. Durante el embarazo, engordé 10 kilos y no me costó recuperarme. Con el estrés de ser madre primeriza, los cólicos de Nil, sin dormir, casi sin comer… jajajaja. A las 3 semanas de haber dado a luz, ya había recuperado el peso.

-Eres una abogada reconocida, ¿cómo compaginas tu trabajo, los juicios… con las demandas del colegio? Todo lo que requiere ser madre y tu responsabilidad como abogada…

Es muy difícil compatibilizar los horarios laborales con los escolares. En mi caso, aunque tengo bastante flexibilidad, también tengo muchos imprevistos, como una reunión que se alarga, o tener que terminar un escrito. Siempre voy al límite, apurando plazos. Aunque te lo propongas, es imposible llevarlo todo con previsión ¡siempre se te tira el tiempo encima!

-¿Te incorporarste en seguida al trabajo después de tu baja por maternidad?

Nil empezó a ir a la guardería con 4 meses. Da mucha pena, pero es lo que hay, en ningún momento me planteé dejar mi trabajo. Además de ser madre, para mí es muy importante a nivel psicológico tener vida propia, una independencia económica y un trabajo en el que me siento realizada.

Por el hecho de ser madre, yo no he renunciado a mi vida profesional; con esfuerzo, todo es posible”.

-¿Tienes ayudas de familiares o abuelos con tu hijo Nil?

No, no tenemos ayuda de abuelos. Mis padres viven en Blanes y la madre de Salva va en silla de ruedas. Siempre hemos tenido que contar con la ayuda de canguros que, por cierto, son un amor… Tanto cuando está enfermo, como para recogerlo del cole hasta que llegamos nosotros de trabajar. Y aún nos queda lo peor, ya que este año ha empezado P-3 y ya sabemos lo que significan los colegios. Comienzan el curso pasado el 11 de Septiembre, tienen 2 semanas de vacaciones en Navidad, otra en Semana Santa y acaban el curso a mitad de Junio. Mejor ni pensarlo de momento…

Mireia en uno de los eventos de Pilates Matt en Hotel Gallery

 

-Actualmente, ¿cómo te mantienes en forma?

Los dos trabajamos a jornada completa y una canguro recoge a Nil cada día. Por lo tanto, ni en broma me voy al gimnasio a la hora de ver a mi hijo, son nuestras 2-3 horitas diarias juntas que intentamos disfrutar al máximo. Tener un hijo te hace estar corriendo todo el día, recoger juguetes, de aquí para allá; es también una muy buena forma de hacer ejercicio, pues no paras: estás todo el dia de arriba para abajo. A mí, por lo menos, me ayuda a mantenerme en acción.

Por eso, Sandra, tu idea de las Master-Class de dos horas, dos sábados al mes me han ido genial. Intento ir a todos tus eventos. Tanto de Cardio Gap como Matt Pilates. Dos sábados por la mañana, dos horitas, Nil se puede quedar con su padre y yo puedo disfrutar de esas sudaderas en Cardio GAP y de esos lugares emblemáticos siempre sorpresa a los que nos llevas para hacer Pilates.

-¿En qué has notado que te han ayudado mis eventos?

Antes de asistir a tus eventos, tenía contracturas, dolores de espalda… Desde que dedico estas 5 horas al mes para mí, estos dolores han desaparecido. Tus sesiones son para mí, mi momento, por nuestras risas y porque la mayoría de las mujeres en tus eventos estamos todas en la misma situación. Con el Pilates, trabajo zonas y músculos que ni sabía que existían. Es increíble lo completo que es. Y consigo una elasticidad que pensaba que era imposible de conseguir a mi edad. Con el Cardio GAP es sudar, bailar y nos trasladamos a Clubs con la música house que tanto me gusta y me hace desconectar. Sin tener que ir al gimnasio cada día, es verdad que me cuido bastante. Cada vez más, procuro cuidar mi alimentación y caminar muchísimo.

-¿Cómo cuidas tu alimentación?

Al medio día, suelo tomar una ensalada bastante completa en un restaurante que está al lado del despacho, junto con un zumo verde. No me gusta comer demasiado al mediodía porque sino, me siento muy pesada por la tarde. Tomo suplemento de colágeno y omega 3 y el té de matcha en Starbucks que ¡me encanta!

Por la noche, cuando Nil se ha dormido, cenamos mi pareja y yo, verdura, pescado a la plancha, etc. Los fines de semana es cuando me permito más caprichitos, especialmente ¡después de tus eventos! Jajajajajaja…

-Te gustaría tener un segundo hijo…

Con 40 años es un poquito al límite a nivel biológico para plantearte ser madre primeriza. Pero ahora ya tengo 43 y, sin ayudas de abuelos ni familiares es difícil. Pero en realidad, me gustaría, porque es bonito y pueden jugar juntos… Nunca se sabe: quizás un día de estos te doy una sorpresa… Jejejeje…

Muchas gracias, Mireia, por compartir con nosotras tu experiencia de ser madre primeriza a los 40.

 

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