Mercè Torres: “Querer es poder; no importa donde estés”

Os quiero presentar a una de mis mejores amigas desde la adolescencia: Mercè Torres. Nos conocemos desde que teníamos 14 años y las dos hemos sido madres primerizas a los 40.

Con 18 años nos sentimos viajeras y nos fuimos a la aventura, casi sin medios y con unas grandes ganas de comernos el mundo. Yo me fui a Nueva York, estuve viviendo 6 meses y ella se fue a Londres e hizo de La City su hogar.

Mercè lleva 23 años viviendo en Londres, más años que en la ciudad donde nació, Barcelona. Se enamoró de la capital británica desde el primer momento: el anonimato, la rapidez, la frescura de la ciudad… la cautivaron. Ella encajaba totalmente en La City.  Los primeros 10 años, era yo la que viajava continuamente a Inglaterra (por unas  circunstancias concretas que tenía en ese momento), más que ella a Barcelona. Tuvimos nuestra época de Clubbing, noches locas viendo a los mejores DJ´s del panorama Inglés, recorriendo no sólo Londres, sino Leeds, Manchester, Birmingham.

Con todo el cariño, Mercè nos va a contar su experiencia. Tengo que decir que habla un poquito raro el castellano (su lengua materna es el catalán), pues lleva 23 años hablando inglés y viniendo muy poco a Barcelona. Desde hace ya muchos años quiso hacer inmersión en el idioma y, aunque tiene amigos de todos los países, ellos siempre hablan inglés. Además, es rubia con ojos azules y parece totalmente inglesa.

  • Mercè, ¿a qué edad te fuiste a Londres por primera vez y por qué?

A los 18 años de edad. Quería vivir nuevas aventuras y justo mis padres se acababan de separar y estaba incómoda e infeliz con toda mi familia. El verano antes de irme, me ofrecieron un trabajo en Lloret de Mar: tenía que estar viviendo en un hostal 3 meses y fue mi primera experiencia fuera de casa. Conocí a un chico inglés donde estaba trabajando. Seguro os suena el “pokins”; actualmente, creo que ya no existe: era un restaurante de comida rápida. Allí ahorré dinero y decidí ir a visitar a ese chico a Inglaterra. Cuando me encontré con él, la cosa no fue bien, pero yo me quedé entusiasmada con Londres y ya llevo más de la mitad de mi vida.

  • En un primer momento, ¿qué es lo que más te gustó de Londres?

Era todo nuevo, no podía creer todas las culturas diferentes que había en un mismo lugar. Mi vida en Barcelona era como la de cualquier chica de 18 años: acabé Formación Profesional Administrativo y no me llenaba. Londres me hizo sentir viva como nunca, no me sentía observada como en Barcelona, a pesar de que yo era “new age” y vestía bastante siniestra de negro. Porque, en Londres, cada uno va como quiere, como le apetece, incluso hay chicas ‘pasadas de peso’ en tiendas de ropa. No me sentía observada, porque no te juzgan por tu aspecto, y me encotré como pez en el agua en este ambiente multicultural, anónimo y libre.

En Londres, he conocido a mucha gente de todas partes del mundo y una cosa tengo por seguro: que no importa de dónde eres, sino cómo eres

  • Al principio, ¿cómo sobreviviste sin saber mucho inglés?

Mi inglés era pésimo. La gente me hablaba y no entendía nada; a veces pedía cómo se escribía una palabra, pues mi ortografía era mejor que mi fonética. Llegué a sentirme muy desplazada y sola, pero poco a poco empecé a entender más palabras, frases y coversaciones y eso me dio confianza y fortaleza para querer aprender más. Cuando hablas 2 idiomas es más fácil aprender otro más y yo siempre hablé catalán en casa y de entrada tenía también el castellano. Había muchos extranjeros en la misma situación que yo y nos ayudábamos mutuamente.

  • ¿Qué recomendarías a quienes estén viviendo una situación parecida a la tuya en aquel entonces?

Cuando tienes que hablar un idioma que no es el tuyo para sobrevivir, lo mejor es hacer inmersión en la cultura. La verdad es que es fácil estar en Londres y relacionarse solamente con españoles, pero ése nunca fue mi objetivo. Yo quería vivir la experiencia desde dentro y, aunque en Londres hay de todo menos ingleses, es una ciudad muy joven, llena de vida y personas de todos los países del mundo, con los que nos comunicamos en inglés. Pienso que para aprender un idioma, has de meterte de lleno en la cultura del país. Yo tuve una pareja 8 años nacida en Brixton y eso también me ayudó a estar hablando inglés continuamente. Contigo, cuando venías a visitarme, que era muy a menudo (por tus circunstancias en aquel momento, tú hablabas inglés también en casa) y oíamos hablar castellano en el autobús, nosotras, directamente hablábamos en inglés y no dábamos pie a las conversaciones en castellano. Sentíamos ‘hambre’ por aprender el idioma y el slang londinense nos fascinaba. Yo parezco inglesa y tú eres muy étnica. Por lo tanto, no tenemos el perfil de españolas y nos metimos de pleno en el ambiente multicultural. Eso sí, hablando inglés como podíamos y siempre con ganas de aprender palabras nuevas.

  • ¿Los amigos ayudan a adaptarse a otro país?

He tenido muchos amigos de otros continentes y me han ayudado tanto o incluso más que los propios de mi mismo país. Pero gracias a Dios, todavía tengo buenas amigas en Barcelona, una en especial, tú, querida Sandrita (jajaja),  a la que admiro y respeto totalmente y comparto muchos recuerdos de nuestra juventud aquí en Londres. Hemos conocido personajes muy locos y vivido la noche en clubs como Fabric, Ministry of Sound. Tenemos muchísimas experiencias juntas que nos han hecho crecer y aprender de nuestros propios errores que ¡han sido muchos!

Boda preciosa de Mercè y Tomy en Wadswort Town Hall; un día muy especial que pude compartir con ellos
  • ¿El idioma es fundamental para integrarse?

Mi prioridad siempre ha sido integrarme de lleno en la cutura del lugar donde estoy, sino es cuando llegan las fustraciones, porque el idioma no avanza. He visto muchísimas personas que todas han vuelto a su país y la mayoría hablaban continuamente su idioma materno, buscaban gente que hablara su mismo idioma. De esta manera, es mucho más difiícil aprender inglés y llegas a la fustración, queriendo volver al país donde has nacido. Nunca fue mi caso. Desde el minuto cero me metí de lleno. En  este momento, solamente tengo 3 amigos españoles, entre ellos, mi mejor amigo Juanito, que es el único que lleva el mismo tiempo que yo en Londres y con quien nos vemos una vez cada 15 días más o menos. Casi desde el principio, mi vida ha sido en inglés, en casa con mi marido y mi hijo hablamos siempre inglés. Cuando voy a Barcelona, mis amigas se ríen un poco (jajaja), porque hablo raro, pues traduzo del inglés al castellano literal y me hago un poco de lío, pero es que ¡es más de la mitad de mi vida en Inglaterra! Y, la verdad, siento que mi casa está aquí.

  • ¿No lo pasabas mal cuando te equivocabas con el idioma?

Cuando aprendes un idioma (en mi caso, el inglés), haces muchos fallos, se ríen de ti, a veces no entiendes nada, te apetece ver una peli en castellano, pero ¡no!  Tienes que seguir adelante, superar la vergüenza, buscar personas que hablen inglés aunque sean de otros países, ver las noticias en inglés y disfrutar el proceso.

  • ¿Cuál fue tu primer trabajo?

Me costó muy poco encontrar trabajo, porque aquí es fácil. Dependiento de tu carrera profesional y tu nivel de inglés empiezas por abajo. A la semana, ya estaba trabajando en un hotel limpiando habitaciones con mujeres portuguesas que me ayudaron a terminar a tiempo y a recaudar propinas de los clientes junto con mi salario mínino: ¡cada día era una aventura! Si te esfuerzas  en aprender inglés, cada vez puedes conseguir trabajos mejores. Yo me esforcé muchísimo, ya que no sabía casi nada al llegar con 18 años y pasé de limpiar habitaciones a ser jefa de plantilla.

  • ¿Cuál es tu situacion laboral actual?

Despues de trabajar durante 5 años en hoteles como camarera y en el servicio de habitaciones, pude encontrar algo mucho mejor remunerado y gratificante para mí en La City. Trabajé 40 horas semanales (de lunes a viernes) y me ganaba muy bien la vida comparado con el salario mínimo de los hoteles. Allí estuve 8 años y luego encontré otro trabajo por otros 8 años más, hasta que pedí la baja de maternidad. Primero, era una simple servidora de comida a los “yuppies”, luego fui la Supervisora de toda la plantilla y en el otro lugar Encargada de todo el departamento de las salas de Conferencias, respectivamente. Me gustaba mucho lo que hacía. Yo estudié administración, pero nunca me gustó sentarme durante 8 horas diarias enfrente de un ordenador como veía hacer todos los días a mis clientes. A mí me gusta el trato con las personas.

Londres no es ni mejor ni peor, sino diferente. Barcelona es bonita y te sientes bienvenida o quizás es porque mi familia y mis amigos están aquí. Yo llevo muchísimos años viviendo en Inglaterra; más incluso que en Barcelona y ahora mi hogar está en Croydon (Londres)

  • Los primeros años, venías muy poco a Barcelona, ¿qué hacías en tus vacaciones?

Poco a poco, cambié de trabajo y me desenvolví en la vida profesional en La City, a jornada completa y de lunes a viernes durante muchos años, en Londres si trabajas duro puedes ir subiendo escalones en la empresa, restaurante o compañía. Yo trabajé muy duro, cada día era un reto para mí, hubo momentos de soledad, pero la pasión por viajar, aprender inglés, conocer gente nueva, disfrutar y superar cada día  las dificultades que se me planteaban, la satisfacción de salir adelante por mí misma era increíble. Así que pude ahorrar dinero y hacer muchos viajes al extranjero, aparte de ver a mi familia de vez en cuando. Pero no iba a Barcelona más de una semana o 10 días al año; yo quería aprovechar mis vacaciones para viajar alrededor del mundo. Mi familia vino en muchas ocasiones a visitarme. Viajé por casi toda Europa y parte de América. Me enloquece viajar y conocer culturas y tradiciones nuevas. Aunque para vivir, yo me quedo en mi querida Londres.

  • ¿Qué diferencias encuentras cuando visitas Barcelona? 

Son muchísimas. Cuando voy a Barcelona, cruzo la calle  por el lado contrario y todavía cometo el mismo error:  la gente se piensa que soy extranjera y realmente he nacido allí. Las escaleras mecánicas en el metro es otra diferencia, pues aquí te paras a la derecha y dejas subir por la izquierda por respeto y, en Barcelona no es así, pides paso y encima te miran mal.

Aquí hay cola para todo (hasta en el baño) y en Barcelona hay colas… para saltárselas. Ir a una tienda de tu barrio es pasarse todo el día, porque la gente en Barcelona está muy relajada y nunca tiene prisa. En Londres es todo muy rápido y a mí me gusta la eficacia y la eficiencia. Un día, casi me atropellan por mirar al lado equivocado y le saltan al conductor: “¡Cuidado, que la vas atropellar!”. Me quedé blanca del susto. En Barcelona, en el metro, te hacen revisión de arriba abajo y, si pudieran tener rayos X, mejor. Y, en Londres, les da igual lo que lleves, o quién eres, como si quieres ponerte unas bragas en la cabeza. En el transporte público, no importa de qué nacionalidad seas: por la mañana, a las 8, por respeto, nadie habla alto por el teléfono móvil y menos con altavoz y manos libres. La mayoría de personas en la ciudad no son inlgesas, pero todos respetan esas normas: italianos, brasileños, portugueses, franceses, americanos, españoles… Cuando estás embarazada, si aun no se nota la barriga, llevas una chapita que pone ‘bebé a bordo’ y todo el mundo te ofrece su sitio en el metro o el autobús. Y muchísimas más cosas que ahora mismo no me vienen a la cabeza. Son dos ciudades distintas…

Disfrutando  el campo de Lavanda en Surrey con Eric
  • Ahora eres madre de Eric, un baby adorable de año y medio. ¿Por qué decidiste a ser madre a los 40?

Desde que tenía 30 años, tuve la necesidad de ser madre, mi cuerpo cambió y me lo pidió. Desafortunadamente, acababé una relacion y no estaba con nadie en serio, dejé pasar el tiempo y al cabo de unos años, encontré a mi marido Tomy  en una fiesta de despedida de mi ex trabajo. Conectamos muchísimo desde el principio y nos enamoramos, nos casamos y compramos un piso con un jardín muy bonito. Cuando llega el verano, aunque aquí no hace muy buen tiempo, aprovechamos el jardín al máximo: cada vez que sale un rayo de sol y cuando hacemos barbacoas con nuestros amigos. Ahora tenemos a un niño precioso de casi 2 anos de edad llamado Eric. Aquí nuestros amigos son nuestra familia, mi marido es de Hungría aunque lleva muchos años en Londres. Tenemos amigos de todas las nacionalidades y todos hablamos en inglés, aunque hay algunos españoles, es el idioma común, porque así nos podemos entender todos sin problema.

  • ¿Te planteas volver a Barcelona?

En principio, no. Nuestra vida esta aquí y mi hijo es británico. Pero la vida da muchas vueltas y no se sabe aún qué puede suceder con el Brexit. Intenté volver a Barcelona cuando acabé mi última relación, pero cuando pasaron 10 días, yo solamente pensaba en volver a mi querido Londres. Adoro el anonimato y esta ciudad me ha dado todo lo que le he pedido y más y, si pudiera repetirlo, lo haría exactamente igual.

  • ¿Te gustaría tener otro hijo?

Sí, muchísimo, estamos intentándolo. Desafortunadamente, acabo de sufrir un aborto natural, pero espero que sea el último y pueda ser mamá otra vez. Me gustaría tener otro hijo, para que Eric pudiera jugar con él. Siempre quise tener una familia numerosa. Gracias por vuestra atención. Besos XXX

¡Muchas gracias, Mercè, por contarnos tu historia y nos vemos muy pronto en Londres!

 

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