“Cuando tienes cáncer, la actitud marca la diferencia”

Os quiero presentar a Arancha Martínez. Ella es de Zaragoza, cuando la conocí tenía su residencia en Barcelona y, actualmente, vive con su marido y sus dos hijas en Dubai. Nos conocemos hace 5 años y la conexión entre las dos fue brutal desde el minuto cero. Ha sido alumna mía de entreno personal durante 2 años. Al principio, empecé como entrenadora personal sólo de su marido, luego fui de ambos y, al final, sólo de ella. Fue una experiencia muy gratificante para todos.

Siempre hemos estado en contacto. El tiempo que yo estuve de baja por embarazo de riesgo y, posteriormente, con mi bebé, nunca dejamos de hablar ni perdimos el contacto. Me reencontré con ella hace 6 meses en un evento de Pilates en el que hizo una escapada desde Dubai. Arancha pasó una operación de cáncer de mama hace un año y nos va a contar su experiencia.

– Arancha, ¿cómo era tu vida antes de la enfermedad y tu relación con el deporte?

Mi vida antes de la enfermedad era muy cómoda: tenía mi pequeño negocio de galletitas, mi marido y mis hijas; todo estaba bien. Desde que tuve a mi primera hija, me detectaron diabetes y el doctor me dejó claro que la diabetes se sostiene por tres patas: la alimentación, el deporte y la insulina. Fue entonces cuando empecé a practicar deporte y, cuando te conocí a ti, empezó la constancia, me entró el gusanillo, cada vez me gustaba más, me sentaba muy bien y cogí asiduidad.

– ¿Cómo te enteraste de la enfermedad?

A mi marido lo trasladaban a Dubai y fui al ginecólogo antes de partir, para irme con todo hecho. El ginecólogo me dijo que aprovecháramos para adelantar la mamografía y poder irme tranquila. Yo misma me hago exploraciones cada mes. Pero cuando me hicieron la mamografía, me encontraron un bulto y me dijeron que tenía que hacerme una ecografía, que habían encontrado un bulto. Yo para nada me preocupé, porque tengo mamas fibrosas y otras veces ya me habían hecho una mamografía y una ecografía.

Me dijeron que tardarían en tener los resultados de la biopsia una semana, que era la misma semana en la que debía de tenerlo todo empaquetado, porque teníamos que trasladarnos el resto de la familia a Dubai. No cancelé la mudanza ni le comenté nada a mi marido, porque nunca pensé que sería un tumor y porque él ya estaba en Dubai y no quería preocuparle.

Me diagnosticaron el cáncer un lunes y me operaron el viernes de la misma semana. A mi pesar, tuve que cancelar la mudanza.

Nunca quise perder la ilusión de la oportunidad de vivir en Dubai; esa ilusión me mantuvo muy animada. Así que pactamos con mi marido que seguiría él solo y que nos veríamos cada 2 semanas hasta que todo esto pasara. Con mucha ayuda y el apoyo de los míos lo pudimos sobrellevar.

-¿Cómo reaccionaste al saber que tenías cáncer? 

Cuando me iban a dar el resultado de la biopsia, iba sola porque jamás me imaginé que sería cáncer. Yo siempre he ido sola a los médicos y he sido muy independiente. Además, tenía tantísimas ganas de irme a Dubai, que pensé que quizás sólo me darían radioterapia y listos: me la hago y me voy.

Pero, realmente, cuando nos sentamos mi marido y yo delante del Doctor y éste me aseguró de que en un 99 por ciento de posibilidades tenía que hacer quimioterapia, que no era un tumor sino tres y que no se veían, fui consciente realmente de lo que me pasaba. Me quitaron los tres tumores y cortaron alrededor cierto margen de seguridad. El primer margen de seguridad no quedó bien limpio y, en la segunda operación, sí. Y, después de esta segunda operación, yo ya estaba caminando 6 Km. al día.

El trato fue espectacular por el equipo de médicos de la Clínica Teknon. Los doctores Manuel del Campo y Jordi Antoni. Me operaron 2 veces y, al despertar, tenía al doctor de mi mano.

– ¿Cómo te enfrentaste a decírselo a tu familia, a tus hijas, a tu marido?

Mis padres lo supieron desde el principio. A mi marido, cuando me dieron el resultado de la biopsia, se lo dije la primera vez por teléfono: él estaba en Dubai, en una reunión y reaccionó de forma muy templada diciendo que todo iba a salir bien. No le dije antes que tenía que hacerme una biopsia, porque nunca pensé que fuera cáncer ni quise asustarlo sin motivo estando tan lejos.

A mi hija mayor, que tenía 10 años (ahora tiene 11), le dije que a mamá le había salido un bultito en el pecho y que venía una época difícil. La oncóloga me recomendó que fuera lo más natural y sincera desde el principio con ella y le dije que era un cáncer, pero que lo íbamos a superar. Ella se echó a llorar desconsoladamente, diciendo que eso era muy chungo y que la gente se moría por esta enfermedad. Le dije que saldríamos adelante y que la vida tiene de todo: épocas más difíciles y otras no tanto, que había que apretar los dientes un poquito y tirar para adelante. A la pequeña de 5 años le dije estaba malita y que se me iba a caer el pelo y un día cogimos un secador y les dije: ‘Vais a desplumar a mamá’. Y así fue. Total naturalidad y positivismo.

– ¿Cómo sobrellevabas la quimio?

Con la primera quimio, salí echa polvo. Lo que hice fue ir a una nutricionista especializada en pacientes con cáncer. De la primera a la segunda quimio, noté mucha diferencia por el cambio en la alimentación, con muchos líquidos (caldos, agua, batidos de verduras..). Eso unido a empezar a hacer ejercicio me mantenía animada.

Había días que estaba realmente echa polvo. Tenía a mis padres todo el tiempo apoyando y mis amigas tampoco me dejaban sola. Mi marido venía cada dos semanas.

“Tenía tanta ilusión por la vida que jamás pensé que me iba a morir”

– ¿Cómo era tu día a día?

Durante la semana, dejaba a las niñas en el colegio y, por poco que podía, iba al gimnasio a hacer ejercicios suaves de cardio y fuerza, pues me hacían sentir que no estaba enferma, me generaban endorfinas y me dejaban más contenta. Ése era mi trabajo: ese ratito de deporte diario. Lo más duro era el fin de semana, pero el cáncer genera mucha solidaridad, tanto en el gimnasio, como entre mis amigas, en el colegio de mis hijas y con las madres… Todo el mundo se volcó conmigo.

– ¿No pensaste en pedirle a tu marido que volviera a Barcelona?

Nunca quise que mi marido perdiera la oportunidad de mantener su puesto de trabajo en Dubai. Yo, en mis trece, tenía claro que cuando los ciclos de quimioterapia acabaran nos íbamos a ir todos a Dubai de todas, todas. Ésa era mi ilusión. Habían ciclos muy, muy duros de quimio, pero siempre tuve apoyo, aunque mi marido no pudiera estar conmigo todos los días.

– ¿Qué te aportó el deporte durante tu enfermedad?

En el hospital, veía recomendaciones para gorritos, cremas especiales y eso me enfadaba. Pensaba cómo a nadie se le ha ocurrido que el deporte suave de cardio y fuerza y, cuando estás un poquito mejor de los ciclos (evidentemente, cuando estás hecha polvo no te puedes mover), para quitar la toxicidad, generar endorfinas, subir autoestima… No entendía que no promocionaran deporte en las secciones de quimio de los hospitales.

A mí, el deporte me ayudó a estar positiva y la gente lo notaba y me decían: ‘Hay que ver qué bien te vemos’ y eso me hacía subir la autoestima y me venía arriba; es un pez que se muerde la cola.

“Para recuperarte de la quimio, hay una parte física y otra, muy grande, mental”

arancha2
“Hay que tener en cuenta que cada persona lo vive de manera diferente, que cada tumor es diferente y que depende del cóctel y la agresividad del tumor o del cáncer, de si toca o no un órgano vital, puede ser más duro”

– ¿Tu enfermedad te ha dejado secuelas?

Tengo neuropatía en dedos y manos y se me duermen los dedos. Durante la quimio, fue duro, porque a veces no podía ni abrocharme la camisa. La sensación de hormigueo en uñas y pies aún la tengo; menos intensa, pero la tengo.

– ¿Cómo lo has superado?

Con positivismo, el hambre que tengo por la vida y mis ganas de trasladarme a Dubai con mi familia. Y, también, gracias sí o sí al deporte y a mis amistades, mi familia, el colegio de las niñas, las madres de sus amiguitas.

– ¿Cuál es la situación actual de tu enfermedad?

Llevo un año limpia. Estoy acabando parte del tratamiento, porque de los tres tumores, uno era muy agresivo. Hago gotero cada 3 semanas y dicen que da cansancio, sueño… pero a mí no me afecta para nada: hago el gotero y para casa. De hecho, tengo a mi entrenador personal el mismo día que hago el gotero: jajaja…

– ¿Cuál es tu situación personal actual?

Vivo en Dubai ¡¡¡por fin!!! (estamos haciendo un facetime y me enseña el sol y la playa desde su ventana). Entreno todos los día y, antes, ya era una mujer fuerte, pero es que ahora ya no hay límites.

Tus eventos Sandra son un servicio social, nunca dejes de hacerlos. Son dos horas de terapia risas, endorfinas… El 17 de diciembre estoy en Barcelona con mi esterilla en mano para tu último evento de Matt Pilates de dos horas en esa galería de arte en el Born con tanta alma… No puedo esperar. El último evento que hice contigo, me cargó las pilas para rato, nunca olvido tus frases, tu entrega, tu pasión…

“El tiempo va a pasar. Sí o sí, hay que mirar la vida con optimismo y, de manera realista, darle la vuelta a todo. Lo que marca la diferencia es cómo te enfrentas a las duras situaciones que la vida te pone delante, la actitud”

Muchas gracias, Arancha. No puedo esperar para verte, darte un abrazo y machacarte con las planchas de tríceps de Pilates. Felicidades por tu tesón, querida Arancha.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *