Cómo elegir tu centro de estética

He tenido la gran suerte de que, por el trabajo que he realizado, he podido probar numerosos cosméticos, tratamientos de belleza faciales y corporales, conocer un sinfín de centros, doctores y esteticistas con las que incluso he trabado una muy buena amistad. Mis familiares y amigas lo saben y, muchas veces, cuando quieren acudir a algún centro para realizarse una hidratación facial o un buen masaje de espalda, por ejemplo, me preguntan dónde acudir en Barcelona.

En otro post, os prometo que os recomendaré mis mejores direcciones de belleza. Pero en éste, lo que quiero es haceros algunas recomendaciones, para que podáis elegir los mejores por vostras mismas. Ahí van mis consejos:

Imagen de Ribé Clínic
  1. En muchos servicios, vale la pena pagar más. Durante mucho tiempo, estuve yendo a la peluquería que tenía delante de mi piso. El precio no estaba mal, pero sobre todo lo hacía por comodidad. Un día, un peluquero muy conocido me hizo ver que tenía el pelo estropeado por la coloración (lo notas porque es difícil pasar un peine) y un corte de pelo que ‘no se aguantaba’. Para sanearlo, me corté el cabello casi como un chico y decidí que, aunque tuviera que ir un poco más lejos, que vale la pena que te coloreen el cabello con un buen producto. Y, si no tienes mucho dinero para cortarte el pelo, más vale que vayas tres veces al año, pero a uno que realmente sepa lo que hace. De verdad, se nota.
  2. Es una cuestión de salud. Yo me he hecho la depilación láser (si no la has hecho, es muy recomendable) y no la depilación mediante luz pulsada. Y he buscado que fuera el láser más eficiente del mercado y que me la hiciera un dermatólogo, una enfermera o un especialista. Una vez, me hizo el láser una esteticista y me quemó las piernas. Estuve una semana que no podía dormir boca abajo ni ponerme tejanos y, dos semanas más, con los puntos rojos de los ‘disparos’ en todas las piernas. Cuando llamé para pedir una explicación, no me convenció lo que me contestaron. No volví jamás. Ten en cuenta que aparatologías de estas pueden causar quemaduras graves y que algunas incluso puedes denunciarlas.
  3. Que no te prometan milagros. Durante mucho tiempo, estuve yendo a uno de los mejores centros de estética de Barcelona. Quería perder volumen y lo conseguí. Pero la directora del centro lo tenía muy claro: yo debía de poner de mi parte y adelgazar. Cuando elijas un centro, asegúrate de que no te prometen cosas que no pueden cumplir y que quien te atienda sea honesto. En estética, la honestidad es un valor fundamental. ¿Cómo puedes averiguar si no te están ‘vendiendo la moto’? Cuando ves que a determinadas preguntas te contestan con una respuesta que puede ser del tipo: “no quedará bien del todo por tal motivo”, “deberás después aplicarte la crema en casa para que sea más efectivo”… Es decir, que te dicen claramente hasta dónde pueden llegar y qué tienes que hacer tú.
  4. Regálate la experiencia y relájate. Una peluquería, un centro de masajes… tienen que ser sitios que te entren por los ojos. Vamos a ver: si vas a relajarte mientras te cortan el pelo o te hacen un masaje, ¿no es mejor regalarte la vista, en un bonito centro, con luz, donde te pongan batas limpias y la butaca para lavar el cabello incorpore un masaje mientras estás sentada y te lavan la cabeza con un masaje? Es tu tiempo. Regálate no sólo un servicio, sino un momento de relax completo.
Cabina de Natura Bissé

 

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