En los baños árabes Aire de Barcelona

Hace pocos días fue el cumpleaños de mi marido. Tanto él como yo somos fans de los SPA y de los balnearios. Con los niños, hemos dejado un poco de lado nuestras escapadas de fin de semana para hacer nuestros circuitos de aguas, pero la ocasión de su aniversario merecía buscar alguna alternativa en Barcelona que nos permitiera desconectar en poco tiempo.

Estuve varios días mirando por Internet a qué circuito de aguas le podría llevar como regalo y, después de dar muchas vueltas al tema, decidí que lo mejor era reservar una experiencia de relax en los baños árabes Aire de Barcelona. El edificio donde se encuentran estos baños data de 1784 y era un almacén de carne asociado al mercado de El Born. Como veréis por las imágenes, la arquitectura del edificio es una maravilla: todo de ladrillo visto con bóvedas de volta catalana.

Flotar en esta piscina de sal es una experiencia súper relajante

Cuando llegas, debes de ir al vestuario, donde te darán un albornoz y unas zapatillas de neopreno para moverte por todas las instalaciones. Tú solo debes de traer el bañador, ya que tampoco hace falta gorro de baño ni recogerse el cabello. Una vez te hayas cambiado, debes de bajar una planta para la zona de aguas, donde te atenderán muy amablemente, para recomendarte el orden del circuito. Lo mejor es que comiences con la piscina grande del fondo (de agua templada), que después pases a una pequeña de agua fría, a la de agua caliente y, de nuevo, a la fría. Cuesta un poco meterse en el agua fría, para qué vamos a engañarnos, pero vale la pena intentarlo.

Masaje relajante en pareja

En el recorrido termal también puedes entrar en el hammam o baño de vapor, en una piscina de mil chorros (tipo jacuzzi) y en el baño de sal que es increíblemente relajante. Hasta aquí es lo que sería el circuito de aguas que, por cierto, es el precio más económico y tiene una duración de dos horas.

En esta bañera te puedes hacer el tratamiento de vino

Después hay rituales y experiencias que puedes contratar a parte. Nosotros nos hicimos un masaje corporal relajante de 45 minutos de duración, que nos supo a poco, porque las terapeutas tenían unas manos maravillosas. Pero vimos que también puedes hacerte un tratamiento hidratante en una bañera con vino, mientras te tomas una copa de tinto y que hay un sinfín de experiencias nuevas y apetecibles. Así que genial, porque ¡salimos después de tres horas, como si nos hubiéramos ido todo un fin de semana!

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