Hoy cumplen años nuestros hijos Mareva y Enric

Es casualidad, porque hoy, 11 de mayo, nuestros hijos Mareva y Eric cumplen años: 10 y 2 respectivamente. Queremos darles las gracias, porque nos han cambiado nuestras vidas a mejor, para hacerlas más complejas, completas y felices. Y, sobre todo, porque gracias a ellos ahora somos #mamasde40.
Os queremos! Sandra&Rosario

Ser madre a los 40 años

Os quiero presentar a Mireia Sole. Es una gran amiga que conozco desde hace más de dos décadas. Nuestros caminos se cruzaron cuando teníamos unos 18 años, ya que coincidimos haciendo trabajos para pagarnos nuestros gastos de juventud. A los 24 años, montamos juntas un negocio de Telemárketing (en aquella época estaba en auge) y nos fue bien durante unos años; despúes, disolvimos la sociedad y cada una siguió su camino. Necesitábamos un poco de aire, después de tener un negocio en común y, por lo tanto, de haber compartido años intensos de vernos todos los días.

Cada una siguió con su vida, nos separamos de las parejas que teníamos en aquel momento -pasado un tiempo- y, un día, después de años sin vernos, yo estaba embarazada y nos encontramos en Paseo de Gracia. Fue una alegría inmensa: ella ya tenía su pareja actual y estaba muy feliz trabajando en un bufete de abogados y tenía un hijo maravilloso de un año y medio: Nil.

A partir de aquí, retomamos nuestra amistad, como si no hubieran pasado los años, con un cariño y complicidad increíbles, ya que nos conocemos desde que hacía muchos años. Y, ahora, íbamos a tener la oportunidad de compartir una nueva situación: ser madres primerizas con 40 años. Yo tuve a Enric con esa edad y ella a su hijo Nil, que ahora tiene 3 años.

Mireia siempre se ha cuidado mucho, pero no se pierde un evento mío de Pilates o Cardio Gap. Siempre que puede, viene, y la complicidad que tenemos ahora es maravillosa. No podemos vernos mucho, porque tenemos vidas muy ajetreadas y yo vivo fuera de Barcelona, pero siempre que podemos nos vemos con Nil y Enric, para dar un paseo por el Born, o nos juntamos para salir por la noche a nuestro lugar favorito, un local muy especial para nosotras, El Macarena, que es un club muy alternativo de música house, escondido en el Raval y donde van los mejores DJ´s (pero siempre de incógnito). Por lo menos 2 veces al año, intentamos ir a este club, pasando antes por el restaurante Rita Blue en Ciutat Vella y por Sydecar, en la Plaza Real, donde tomamos algo.

Ser madre primeriza a los 40 años es ahora algo más normal que antes y me apetecía contaros su historia, su situación: madre trabajadora, sin ayudas de su famila (que está lejos de donde vive) y apañándose como puede con el padre, canguros, guardería…

Paseando por el born con nuestros bebés

–Mireia, ¿cómo era tu vida antes de ser madre, antes de los 40?

Tuve una pareja durante 12 años y nunca pensé en ser madre, porque llebávamos una vida más alocada y desordenada, con numerosos viajes y mucha vida social. Siempre me decía: ‘En unos años, me lo pienso; ahora no es el momento’. Y lo vas aplazando.

-¿Nunca te planteaste ser madre antes de los 40?

No, con mi anterior pareja. Desde los 24 hasta los 36 años, el estilo de vida que llevávamos no era como para plantearse formar una familia. Un hijo requiere responsabilidad, llevar una vida ordenada y estar dispuesto a renunciar a muchas cosas. Y, para nosotros nunca era el momento para plantearse este cambio. Antes de los 40, yo ya tenía la carrera de empresariales y, además, no tenía tiempo para nada, porque estaba inmersa en la segunda carrera de derecho. Cuando acabé, muy pronto empecé a trabajar como abogada. Con mi ex pareja lo dejamos y pensaba que ya nunca sería madre…

-Y, ¿qué pasó para que pudieras formar una familia?

Nunca pensé que reharía mi vida y, mira, la vida te da sorpresas. A los 38 años, conocí a mi actual pareja y padre de Nil. Todo cambió. Se unieron los astros, me quedé embarazada y tiramos para delante, porque vimos que era el momento idóneo. Con él, mi forma de vida cambió. Es una persona que me aporta mucha estabilidad y, a nivel profesiolnal, yo ya estaba también estabilizada, llevaba años trabajando en el bufete y con 40 años (hablo por mi caso) ya sabemos muy bien lo que queremos.

-¿Recomiendas ser madre a los 40?

Creo que no hay que plantear qué es mejor, porque según qué circunstancias. Sí que es verdad que a los 40 tienes una estabilidad y que a los 25 no estamos para estas cosas: no hay la estabilidad laboral ni emocional que tienes después. A los 40 (hablo siempre en mi caso) ya sabes más lo que quieres, estamos más pausadas, nos conocemos más… En mi caso, a los 40 me ha venido como anillo al dedo, porque yo ya tengo más paciencia, serenidad y no tengo tantas ganas de fiesta.

-En tu caso ¿ha sido una decisión acertada?

En mi caso, ha sido la decisión más acertada que he tomado en mi vida. He alcanzado una madurez, sé lo que quiero (y lo que no) y esta serenidad se la puedo transmitir a mi hijo y puedo disfrutarlo, sin la sensación de que me estoy perdiendo nada, ya que he hecho todo lo que he querido en mi etapa de los 20 a los 36 años. No me resta ser madre; me suma. Yo no nocesito salir cada fin de semana, disfruto de los momentos que pasamos juntos y estoy deseando que llegue el fin de semana, para pasar más tiempo con él. Me he vuelto más hogareña; cosa impensable años atrás.

 

-¿Cómo ha cambiado tu vida desde que eres madre?

Ha dado un giro de 180 grados para bien. La primera prioridad es Nil: verlo cada día sonreir, buscarlo en el cole siempre que puedo, ver cómo se lanza a mis brazos cuando me ve, cómo aprende cada día, cómo nos quiere… Es una sensación que no se sabe hasta que una no es madre.

Plaza Real Barcelona

-¿Hubieras sido madre a los 40 sabiendo lo que sabes ahora?

Si las circunstancias hubiesen sido las mismas que tengo ahora, sí. Pero es que a mí, con 40, me ha venido en un momento ideal, porque yo ya he vivido mucho, he tenido muchas experiencias laborales y ahora es cuando tengo mi pareja estable y mi trabajo desde hace años. Tener un hijo a los 40 a mí me ha dado vidilla, energía y me hace sentir más joven. Ser madre primeriza a los 40, a mí, personalmente, me ha rejuvenecido.

No creo que ser madre con 40 años sea una tendencia pero, por suerte, no me veo como un bicho raro: Tanto en la guardería, como este año en el colegio, casi la mitad de las madres rondamos los 40”.

-¿Cómo fue tu embarazo?

Fue muy bien. No tuve náuseas ni riesgo de pérdida y me encontré perfectamente durante todo el embarazo. Estuve trabajando hasta el final. Creo que faltaban 2 semanas para que cumpliera, cuando cogí la baja, porque ya me encontraba demasiado pesada y un día tuve leves contracciones y me dio miedo ponerme de parto ¡en un juicio! Jajaja…

-¿Cómo te recuperaste después del parto?

La verdad es que tengo mucha suerte, porque siempre he sido delgada. Durante el embarazo, engordé 10 kilos y no me costó recuperarme. Con el estrés de ser madre primeriza, los cólicos de Nil, sin dormir, casi sin comer… jajajaja. A las 3 semanas de haber dado a luz, ya había recuperado el peso.

-Eres una abogada reconocida, ¿cómo compaginas tu trabajo, los juicios… con las demandas del colegio? Todo lo que requiere ser madre y tu responsabilidad como abogada…

Es muy difícil compatibilizar los horarios laborales con los escolares. En mi caso, aunque tengo bastante flexibilidad, también tengo muchos imprevistos, como una reunión que se alarga, o tener que terminar un escrito. Siempre voy al límite, apurando plazos. Aunque te lo propongas, es imposible llevarlo todo con previsión ¡siempre se te tira el tiempo encima!

-¿Te incorporarste en seguida al trabajo después de tu baja por maternidad?

Nil empezó a ir a la guardería con 4 meses. Da mucha pena, pero es lo que hay, en ningún momento me planteé dejar mi trabajo. Además de ser madre, para mí es muy importante a nivel psicológico tener vida propia, una independencia económica y un trabajo en el que me siento realizada.

Por el hecho de ser madre, yo no he renunciado a mi vida profesional; con esfuerzo, todo es posible”.

-¿Tienes ayudas de familiares o abuelos con tu hijo Nil?

No, no tenemos ayuda de abuelos. Mis padres viven en Blanes y la madre de Salva va en silla de ruedas. Siempre hemos tenido que contar con la ayuda de canguros que, por cierto, son un amor… Tanto cuando está enfermo, como para recogerlo del cole hasta que llegamos nosotros de trabajar. Y aún nos queda lo peor, ya que este año ha empezado P-3 y ya sabemos lo que significan los colegios. Comienzan el curso pasado el 11 de Septiembre, tienen 2 semanas de vacaciones en Navidad, otra en Semana Santa y acaban el curso a mitad de Junio. Mejor ni pensarlo de momento…

Mireia en uno de los eventos de Pilates Matt en Hotel Gallery

 

-Actualmente, ¿cómo te mantienes en forma?

Los dos trabajamos a jornada completa y una canguro recoge a Nil cada día. Por lo tanto, ni en broma me voy al gimnasio a la hora de ver a mi hijo, son nuestras 2-3 horitas diarias juntas que intentamos disfrutar al máximo. Tener un hijo te hace estar corriendo todo el día, recoger juguetes, de aquí para allá; es también una muy buena forma de hacer ejercicio, pues no paras: estás todo el dia de arriba para abajo. A mí, por lo menos, me ayuda a mantenerme en acción.

Por eso, Sandra, tu idea de las Master-Class de dos horas, dos sábados al mes me han ido genial. Intento ir a todos tus eventos. Tanto de Cardio Gap como Matt Pilates. Dos sábados por la mañana, dos horitas, Nil se puede quedar con su padre y yo puedo disfrutar de esas sudaderas en Cardio GAP y de esos lugares emblemáticos siempre sorpresa a los que nos llevas para hacer Pilates.

-¿En qué has notado que te han ayudado mis eventos?

Antes de asistir a tus eventos, tenía contracturas, dolores de espalda… Desde que dedico estas 5 horas al mes para mí, estos dolores han desaparecido. Tus sesiones son para mí, mi momento, por nuestras risas y porque la mayoría de las mujeres en tus eventos estamos todas en la misma situación. Con el Pilates, trabajo zonas y músculos que ni sabía que existían. Es increíble lo completo que es. Y consigo una elasticidad que pensaba que era imposible de conseguir a mi edad. Con el Cardio GAP es sudar, bailar y nos trasladamos a Clubs con la música house que tanto me gusta y me hace desconectar. Sin tener que ir al gimnasio cada día, es verdad que me cuido bastante. Cada vez más, procuro cuidar mi alimentación y caminar muchísimo.

-¿Cómo cuidas tu alimentación?

Al medio día, suelo tomar una ensalada bastante completa en un restaurante que está al lado del despacho, junto con un zumo verde. No me gusta comer demasiado al mediodía porque sino, me siento muy pesada por la tarde. Tomo suplemento de colágeno y omega 3 y el té de matcha en Starbucks que ¡me encanta!

Por la noche, cuando Nil se ha dormido, cenamos mi pareja y yo, verdura, pescado a la plancha, etc. Los fines de semana es cuando me permito más caprichitos, especialmente ¡después de tus eventos! Jajajajajaja…

-Te gustaría tener un segundo hijo…

Con 40 años es un poquito al límite a nivel biológico para plantearte ser madre primeriza. Pero ahora ya tengo 43 y, sin ayudas de abuelos ni familiares es difícil. Pero en realidad, me gustaría, porque es bonito y pueden jugar juntos… Nunca se sabe: quizás un día de estos te doy una sorpresa… Jejejeje…

Muchas gracias, Mireia, por compartir con nosotras tu experiencia de ser madre primeriza a los 40.

 

Mercè Torres: “Querer es poder; no importa donde estés”

Os quiero presentar a una de mis mejores amigas desde la adolescencia: Mercè Torres. Nos conocemos desde que teníamos 14 años y las dos hemos sido madres primerizas a los 40.

Con 18 años nos sentimos viajeras y nos fuimos a la aventura, casi sin medios y con unas grandes ganas de comernos el mundo. Yo me fui a Nueva York, estuve viviendo 6 meses y ella se fue a Londres e hizo de La City su hogar.

Mercè lleva 23 años viviendo en Londres, más años que en la ciudad donde nació, Barcelona. Se enamoró de la capital británica desde el primer momento: el anonimato, la rapidez, la frescura de la ciudad… la cautivaron. Ella encajaba totalmente en La City.  Los primeros 10 años, era yo la que viajava continuamente a Inglaterra (por unas  circunstancias concretas que tenía en ese momento), más que ella a Barcelona. Tuvimos nuestra época de Clubbing, noches locas viendo a los mejores DJ´s del panorama Inglés, recorriendo no sólo Londres, sino Leeds, Manchester, Birmingham.

Con todo el cariño, Mercè nos va a contar su experiencia. Tengo que decir que habla un poquito raro el castellano (su lengua materna es el catalán), pues lleva 23 años hablando inglés y viniendo muy poco a Barcelona. Desde hace ya muchos años quiso hacer inmersión en el idioma y, aunque tiene amigos de todos los países, ellos siempre hablan inglés. Además, es rubia con ojos azules y parece totalmente inglesa.

  • Mercè, ¿a qué edad te fuiste a Londres por primera vez y por qué?

A los 18 años de edad. Quería vivir nuevas aventuras y justo mis padres se acababan de separar y estaba incómoda e infeliz con toda mi familia. El verano antes de irme, me ofrecieron un trabajo en Lloret de Mar: tenía que estar viviendo en un hostal 3 meses y fue mi primera experiencia fuera de casa. Conocí a un chico inglés donde estaba trabajando. Seguro os suena el “pokins”; actualmente, creo que ya no existe: era un restaurante de comida rápida. Allí ahorré dinero y decidí ir a visitar a ese chico a Inglaterra. Cuando me encontré con él, la cosa no fue bien, pero yo me quedé entusiasmada con Londres y ya llevo más de la mitad de mi vida.

  • En un primer momento, ¿qué es lo que más te gustó de Londres?

Era todo nuevo, no podía creer todas las culturas diferentes que había en un mismo lugar. Mi vida en Barcelona era como la de cualquier chica de 18 años: acabé Formación Profesional Administrativo y no me llenaba. Londres me hizo sentir viva como nunca, no me sentía observada como en Barcelona, a pesar de que yo era “new age” y vestía bastante siniestra de negro. Porque, en Londres, cada uno va como quiere, como le apetece, incluso hay chicas ‘pasadas de peso’ en tiendas de ropa. No me sentía observada, porque no te juzgan por tu aspecto, y me encotré como pez en el agua en este ambiente multicultural, anónimo y libre.

En Londres, he conocido a mucha gente de todas partes del mundo y una cosa tengo por seguro: que no importa de dónde eres, sino cómo eres

  • Al principio, ¿cómo sobreviviste sin saber mucho inglés?

Mi inglés era pésimo. La gente me hablaba y no entendía nada; a veces pedía cómo se escribía una palabra, pues mi ortografía era mejor que mi fonética. Llegué a sentirme muy desplazada y sola, pero poco a poco empecé a entender más palabras, frases y coversaciones y eso me dio confianza y fortaleza para querer aprender más. Cuando hablas 2 idiomas es más fácil aprender otro más y yo siempre hablé catalán en casa y de entrada tenía también el castellano. Había muchos extranjeros en la misma situación que yo y nos ayudábamos mutuamente.

  • ¿Qué recomendarías a quienes estén viviendo una situación parecida a la tuya en aquel entonces?

Cuando tienes que hablar un idioma que no es el tuyo para sobrevivir, lo mejor es hacer inmersión en la cultura. La verdad es que es fácil estar en Londres y relacionarse solamente con españoles, pero ése nunca fue mi objetivo. Yo quería vivir la experiencia desde dentro y, aunque en Londres hay de todo menos ingleses, es una ciudad muy joven, llena de vida y personas de todos los países del mundo, con los que nos comunicamos en inglés. Pienso que para aprender un idioma, has de meterte de lleno en la cultura del país. Yo tuve una pareja 8 años nacida en Brixton y eso también me ayudó a estar hablando inglés continuamente. Contigo, cuando venías a visitarme, que era muy a menudo (por tus circunstancias en aquel momento, tú hablabas inglés también en casa) y oíamos hablar castellano en el autobús, nosotras, directamente hablábamos en inglés y no dábamos pie a las conversaciones en castellano. Sentíamos ‘hambre’ por aprender el idioma y el slang londinense nos fascinaba. Yo parezco inglesa y tú eres muy étnica. Por lo tanto, no tenemos el perfil de españolas y nos metimos de pleno en el ambiente multicultural. Eso sí, hablando inglés como podíamos y siempre con ganas de aprender palabras nuevas.

  • ¿Los amigos ayudan a adaptarse a otro país?

He tenido muchos amigos de otros continentes y me han ayudado tanto o incluso más que los propios de mi mismo país. Pero gracias a Dios, todavía tengo buenas amigas en Barcelona, una en especial, tú, querida Sandrita (jajaja),  a la que admiro y respeto totalmente y comparto muchos recuerdos de nuestra juventud aquí en Londres. Hemos conocido personajes muy locos y vivido la noche en clubs como Fabric, Ministry of Sound. Tenemos muchísimas experiencias juntas que nos han hecho crecer y aprender de nuestros propios errores que ¡han sido muchos!

Boda preciosa de Mercè y Tomy en Wadswort Town Hall; un día muy especial que pude compartir con ellos
  • ¿El idioma es fundamental para integrarse?

Mi prioridad siempre ha sido integrarme de lleno en la cutura del lugar donde estoy, sino es cuando llegan las fustraciones, porque el idioma no avanza. He visto muchísimas personas que todas han vuelto a su país y la mayoría hablaban continuamente su idioma materno, buscaban gente que hablara su mismo idioma. De esta manera, es mucho más difiícil aprender inglés y llegas a la fustración, queriendo volver al país donde has nacido. Nunca fue mi caso. Desde el minuto cero me metí de lleno. En  este momento, solamente tengo 3 amigos españoles, entre ellos, mi mejor amigo Juanito, que es el único que lleva el mismo tiempo que yo en Londres y con quien nos vemos una vez cada 15 días más o menos. Casi desde el principio, mi vida ha sido en inglés, en casa con mi marido y mi hijo hablamos siempre inglés. Cuando voy a Barcelona, mis amigas se ríen un poco (jajaja), porque hablo raro, pues traduzo del inglés al castellano literal y me hago un poco de lío, pero es que ¡es más de la mitad de mi vida en Inglaterra! Y, la verdad, siento que mi casa está aquí.

  • ¿No lo pasabas mal cuando te equivocabas con el idioma?

Cuando aprendes un idioma (en mi caso, el inglés), haces muchos fallos, se ríen de ti, a veces no entiendes nada, te apetece ver una peli en castellano, pero ¡no!  Tienes que seguir adelante, superar la vergüenza, buscar personas que hablen inglés aunque sean de otros países, ver las noticias en inglés y disfrutar el proceso.

  • ¿Cuál fue tu primer trabajo?

Me costó muy poco encontrar trabajo, porque aquí es fácil. Dependiento de tu carrera profesional y tu nivel de inglés empiezas por abajo. A la semana, ya estaba trabajando en un hotel limpiando habitaciones con mujeres portuguesas que me ayudaron a terminar a tiempo y a recaudar propinas de los clientes junto con mi salario mínino: ¡cada día era una aventura! Si te esfuerzas  en aprender inglés, cada vez puedes conseguir trabajos mejores. Yo me esforcé muchísimo, ya que no sabía casi nada al llegar con 18 años y pasé de limpiar habitaciones a ser jefa de plantilla.

  • ¿Cuál es tu situacion laboral actual?

Despues de trabajar durante 5 años en hoteles como camarera y en el servicio de habitaciones, pude encontrar algo mucho mejor remunerado y gratificante para mí en La City. Trabajé 40 horas semanales (de lunes a viernes) y me ganaba muy bien la vida comparado con el salario mínimo de los hoteles. Allí estuve 8 años y luego encontré otro trabajo por otros 8 años más, hasta que pedí la baja de maternidad. Primero, era una simple servidora de comida a los “yuppies”, luego fui la Supervisora de toda la plantilla y en el otro lugar Encargada de todo el departamento de las salas de Conferencias, respectivamente. Me gustaba mucho lo que hacía. Yo estudié administración, pero nunca me gustó sentarme durante 8 horas diarias enfrente de un ordenador como veía hacer todos los días a mis clientes. A mí me gusta el trato con las personas.

Londres no es ni mejor ni peor, sino diferente. Barcelona es bonita y te sientes bienvenida o quizás es porque mi familia y mis amigos están aquí. Yo llevo muchísimos años viviendo en Inglaterra; más incluso que en Barcelona y ahora mi hogar está en Croydon (Londres)

  • Los primeros años, venías muy poco a Barcelona, ¿qué hacías en tus vacaciones?

Poco a poco, cambié de trabajo y me desenvolví en la vida profesional en La City, a jornada completa y de lunes a viernes durante muchos años, en Londres si trabajas duro puedes ir subiendo escalones en la empresa, restaurante o compañía. Yo trabajé muy duro, cada día era un reto para mí, hubo momentos de soledad, pero la pasión por viajar, aprender inglés, conocer gente nueva, disfrutar y superar cada día  las dificultades que se me planteaban, la satisfacción de salir adelante por mí misma era increíble. Así que pude ahorrar dinero y hacer muchos viajes al extranjero, aparte de ver a mi familia de vez en cuando. Pero no iba a Barcelona más de una semana o 10 días al año; yo quería aprovechar mis vacaciones para viajar alrededor del mundo. Mi familia vino en muchas ocasiones a visitarme. Viajé por casi toda Europa y parte de América. Me enloquece viajar y conocer culturas y tradiciones nuevas. Aunque para vivir, yo me quedo en mi querida Londres.

  • ¿Qué diferencias encuentras cuando visitas Barcelona? 

Son muchísimas. Cuando voy a Barcelona, cruzo la calle  por el lado contrario y todavía cometo el mismo error:  la gente se piensa que soy extranjera y realmente he nacido allí. Las escaleras mecánicas en el metro es otra diferencia, pues aquí te paras a la derecha y dejas subir por la izquierda por respeto y, en Barcelona no es así, pides paso y encima te miran mal.

Aquí hay cola para todo (hasta en el baño) y en Barcelona hay colas… para saltárselas. Ir a una tienda de tu barrio es pasarse todo el día, porque la gente en Barcelona está muy relajada y nunca tiene prisa. En Londres es todo muy rápido y a mí me gusta la eficacia y la eficiencia. Un día, casi me atropellan por mirar al lado equivocado y le saltan al conductor: “¡Cuidado, que la vas atropellar!”. Me quedé blanca del susto. En Barcelona, en el metro, te hacen revisión de arriba abajo y, si pudieran tener rayos X, mejor. Y, en Londres, les da igual lo que lleves, o quién eres, como si quieres ponerte unas bragas en la cabeza. En el transporte público, no importa de qué nacionalidad seas: por la mañana, a las 8, por respeto, nadie habla alto por el teléfono móvil y menos con altavoz y manos libres. La mayoría de personas en la ciudad no son inlgesas, pero todos respetan esas normas: italianos, brasileños, portugueses, franceses, americanos, españoles… Cuando estás embarazada, si aun no se nota la barriga, llevas una chapita que pone ‘bebé a bordo’ y todo el mundo te ofrece su sitio en el metro o el autobús. Y muchísimas más cosas que ahora mismo no me vienen a la cabeza. Son dos ciudades distintas…

Disfrutando  el campo de Lavanda en Surrey con Eric
  • Ahora eres madre de Eric, un baby adorable de año y medio. ¿Por qué decidiste a ser madre a los 40?

Desde que tenía 30 años, tuve la necesidad de ser madre, mi cuerpo cambió y me lo pidió. Desafortunadamente, acababé una relacion y no estaba con nadie en serio, dejé pasar el tiempo y al cabo de unos años, encontré a mi marido Tomy  en una fiesta de despedida de mi ex trabajo. Conectamos muchísimo desde el principio y nos enamoramos, nos casamos y compramos un piso con un jardín muy bonito. Cuando llega el verano, aunque aquí no hace muy buen tiempo, aprovechamos el jardín al máximo: cada vez que sale un rayo de sol y cuando hacemos barbacoas con nuestros amigos. Ahora tenemos a un niño precioso de casi 2 anos de edad llamado Eric. Aquí nuestros amigos son nuestra familia, mi marido es de Hungría aunque lleva muchos años en Londres. Tenemos amigos de todas las nacionalidades y todos hablamos en inglés, aunque hay algunos españoles, es el idioma común, porque así nos podemos entender todos sin problema.

  • ¿Te planteas volver a Barcelona?

En principio, no. Nuestra vida esta aquí y mi hijo es británico. Pero la vida da muchas vueltas y no se sabe aún qué puede suceder con el Brexit. Intenté volver a Barcelona cuando acabé mi última relación, pero cuando pasaron 10 días, yo solamente pensaba en volver a mi querido Londres. Adoro el anonimato y esta ciudad me ha dado todo lo que le he pedido y más y, si pudiera repetirlo, lo haría exactamente igual.

  • ¿Te gustaría tener otro hijo?

Sí, muchísimo, estamos intentándolo. Desafortunadamente, acabo de sufrir un aborto natural, pero espero que sea el último y pueda ser mamá otra vez. Me gustaría tener otro hijo, para que Eric pudiera jugar con él. Siempre quise tener una familia numerosa. Gracias por vuestra atención. Besos XXX

¡Muchas gracias, Mercè, por contarnos tu historia y nos vemos muy pronto en Londres!