Beneficios de ser una mamá de 40 autónoma

Hoy os quiero hablar de los beneficios que supone ser una mamá de 40 autónoma, o empresaria, siempre según mi punto de vista y experiencia.

Como la mayoría ya sabéis, soy autónoma: soy la fundadora de Fit events Barcelona y, aunque es duro, no lo cambiaría por nada del mundo. No es la primera vez en mi vida que soy autónoma, ya que siempre he sido muy emprendedora y ya hace unos 15 años, mi amiga Mieria Solé y yo nos lanzamos a la aventura y montamos una empresa de Telemárketing hace unos 15 años. Eramos muy jóvenes -teníamos unos 23 años- y la verdad es que nos fue muy bien durante unos 4 años. Después, cada una sigió su camino. Mi segundo negocio fue una galería de arte y es allí donde las cosas no me fueron bien y decidí no embarcarme más en negocios propios.

Estuve más de 10 años trabajando y sacándome la carrera del mundo del deporte, ya que empecé tarde, con 29 años (aunque nunca es tarde, mis compañeros rondaban los 20 años). Al mismo tiempo, daba clases, hasta que me contrataron en Club Metripolitan donde he pasado los 8 años más intensos de mi vida a nivel de exigencia laboral. Después de tener a mi hijo, trabajé como profesora y entrenadora personal en uno de los Estudios Pilates con más prestigio de Sant Cugat y, finalmente, hace 8 meses me lancé a la aventura de ser mi propia jefa de nuevo.

Con toda la experiencia adquirida y los conocimentos, he elaborado mi propio método y marca y no puedo estar más contenta de ser mi propia jefa

Siendo autónoma puedes organizarte tus propios horarios para pasar más tiempo con tus hijos

Ser autónoma tiene sus desventajas, especialmente, porque en este paįs se pagan muchos impuestos para poder tener tu propio negocio. Pero, honestamente, me siento libre, organizo las cosas a mi manera. Siempre he tenido capacidad empresarial y, aunque paso mucho tiempo sola porque mi marido viaja 8 de los 12 meses del año y tengo un hijo de 2 años y la familia no está cerca, la satisfacción que me produce ser la absoulta creadora de mis avances y éxitos y poder aprender de mis errores no tiene precio.

Tengo muchas amigas que prefieren ser funcionarias que autónomas: trabajo y sueldo fijos,  estabilidad de horario fijo… Yo lo respeto profundamente, pero no es para mí ya que, como se dice «la cabra tira al monte» y yo he nacido para emprender y os puedo asegurar que nunca es tarde para ir a por tus sueños.

Siendo autónoma me siento libre

Lo que más me ha costado es el tema de la contabilidad y las gestiones con la web, pero siempre intento aprender y tengo hambre de superarme. Animo a todas las mujeres y, en especial, a las mamás de 40 a que vayan a por sus sueños, pues a veces nosotras mismas nos ponemos los límites.

No tengo miedo al fracaso, la verdad, porque siempre he pensado que el fracaso es una gran ventaja para aprender. Siempre que me he superado ha sido porque han criticado mi trabajo de una manera constructiva. Yo no me hundo por eso; todo lo contrario. Siempre pienso: ¿Qué puedo hacer para cambiarlo? ¿Qué puedo hacer para mejorar? ¿Cuál es la manera por la cual mis clientas van a quedar más satisfechas? Nunca paro de cuestionarme cómo puedo ofrecer un mejor servicio, empatizando y siempre poniéndome en los zapatos de mis alumnas.

Siempre me estoy cuestionando cómo poder mejorar y ofrecer el mejor servicio; va con mi carácter

  • Tengo que animar a las que estáis en ese momento de cambio, que no sabéis qué hacer, que vayas a por tus sueños, pues nunca es tarde para ir a por lo que realmente se desea. La gran ventaja de ser tu propia jefa es la gran satisfacción de hacer las cosas a tu manera, ser la dueña de tus fracasos y de tus logros, no tener a nadie que te diga lo que tienes que hacer… Todo eso no tiene precio. Para todas las mujeres y en especial para las mamás de 40: ¡A por todas!

¿Cómo saber si sufres maltrato psicológico?

«La Voz» de Whitney Houston se fue apagando, por las drogas y los intensos rumores de maltrato psicológico que sufrió de su marido, Bobby Brown. Leemos constantemente que, después del maltrato psicológico, la mujer suele sufrir maltrato físico. Pero parece que el maltrato psicológico, el que es silencioso y sólo se percibe en el ámbito del hogar, no existe, ya que se habla muy poco de él. Para saber si tú o alguna mujer que conoces sufre maltrato de este tipo, te explicamos cómo puedes detectarlo:

¿Qué es el maltrato psicológico? Es un tipo de maltrato invisible y repetido en el tiempo, que agrede la estabilidad emocional de la víctima, con el objetivo de hacerla sufrir, para que se sienta culpable, inferior… Aunque lo más habitual es que sea la mujer la que sufre maltrato psicológico, también se dan casos de hombres maltratados.

En el maltrato psicológico, el agresor aprovecha el cariño y la relación de confianza y amor que su pareja siente hacia él o ella

¿Es fácil de detectar? No. Es muy complicado, porque se produce en el seno de la pareja, del hogar. Además, no tiene por qué relacionarse necesariamente con malas relaciones de pareja, ni con clases sociales desfavorecidas. Hay casos de maltratadores que son reputados médicos, reconocidos científicos, etc.

¿Cómo afecta a la víctima? Puede afectarle desde el punto de vista financiero, porque el agresor controla sus recursos económicos; desde el punto de vista de su autoestima, ya que hace que la víctima se sienta en todo momento inferior a su agresor; desde el punto de vista espiritual, porque ridiculiza sus creencias, y, también, desde el punto de vista social, porque se burla o saca defectos de ella delante de los demás, no le permite conocer a más personas, etc.

La mujer maltratada sufre alteraciones en el sueño y en el aparato digestivo, hipertensión, dolores de cabeza y musculares…

¿Cómo afecta a la víctima?  Desde el punto de vista social, la mujer suele aislarse de su entorno social e incluso tener bajo rendimiento académico y/o laboral. Además, es frecuente que se sienta culpable y sufra estrés, ansiedad… Algunas, por último, terminan tomando sustancias como psicofármacos o consumiendo más alcohol del recomendable.

Lo habitual es que la mujer con baja autoestima sea más vulnerable al matratador psicológico, pero también puede provocar que una mujer sometida al maltrato psicológico termine teniendo baja autoestima.

Esperamos que este post te haya despejado tus dudas, pero si tienes más preguntas, te recomendamos que entres en este enlace.

4 pasos para subir tu autoestima

La autoestima es el «aprecio o consideración que uno tiene de sí mismo» y «con la llegada de la menopausia, la mujer pierde vigor físico, elasticidad y belleza, lo que en ocasiones puede provocarle un descenso en su autoestima». No lo digo yo, sino que lo he copiado del diccionario de Oxford.

No sé si a vosotras os pasa o bien os ha pasado, pero es cierto que, con la premenopausia y la menopausia, una está más sensible de lo normal, lo que unido a cambios laborales, cargas familiares y al hecho de que, a veces, queremos complacer más a los demás que a nosotras mismas y no tenemos toda la ayuda que esperamos de nuestra pareja en casa, hace que ‘petemos’.

Por eso, os quiero recomendar 4 sencillos pasos para querernos más:

1.Cuida tu aspecto físico. Puede ser que te dé pereza o te parezca algo tonto, pero haz como los payasos que escondían su tristeza en su maquillaje. Tú maquíllate también si es necesario los labios de rojo pasión y súbete a unos taconazos. Aunque cueste, cuida tu aspecto físico: la ropa que te pones, los complementos, el peinado… Y, por supuesto, come saludable y haz deporte, que te ayudará a mantener la mente sana.

Mirarte en el espejo y decirte lo maravillosa que eres también te ayuda en tu autoestima (Photo credit: Foter.com)

2. Perdónate. Es importante que en esta etapa de tu vida perdones tus errores, seas comprensiva contigo y no tan exigente. ¿Que has ganados unos quilos de más? Ya bajarás de peso. ¿Que estás un poco más triste de lo normal? No te preocupes. Sé comprensiva contigo misma: todas pasamos momentos malos, pero podemos salir adelante.

Quiérete por lo que eres y no por lo que haces y haz que los demás también te quieran así

3. Pide mimos y abrazos. Y dalos. Si tus hijos son cariñosos ¡aprovéchate! Dales besos, abrazos, caricias… No se van a quejar y a ti te van a producir unas hormonas de bienestar maravillosas. Si tus hijos no son muy cariñosos, refúgiate en tu pareja, tu madre o tu mejor amiga. Pero que te den mimos.

Los besos de los hijos son sanadores (Photo credit: Foter.com)

4. Escribe. Como lo lees. Te recomiendo que escribas cosas buenas de ti. Si te cuesta, pide ayuda a los que mejor te conocen: madre, hermanos, amigas de la infancia. Pero pon por escrito todas esas cosas maravillosas que tienes dentro. Todos esos retos personales, familiares y profesionales que has conseguido en tu vida. Y piensa que puedes repetirlos. Porque, como decía un anuncio de un producto de belleza «tú lo vales». ¡Créetelo!

 

¿Qué tipo de jefe tienes?

Cuando una es mamá de 40 ya puede decir que ha tenido unos cuantos jefes o unas cuantas jefas. Si buscas por Internet, leerás que el principal motivo por el cual nos cambiamos de trabajo es por el jefe: porque no nos escucha, no nos promociona, etc. Con la experiencia que llevo acumulada en los últimos años, os cuento los cuatro tipos de jefes que he tenido:

El jefe amigo. Es ése que se reúne contigo, te escucha e incluso te cuenta más cosas de su vida personal de las que debería. Un encanto de jefe, vaya. Pero ten cuidado, porque siempre hay uno en el trabajo que es aún más amigo de él y al que tú no le caes bien (porque te puede tener envidia). Así que, para durar en el empleo, ten en cuenta la máxima: ‘los amigos de mis amigos son mis amigos’.

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El jefe soñador. Es el que te felicita y te cuenta que está contento contigo, que igual te necesita más horas para encargarte más tareas, o que tendrás que viajar con él a determinada feria europea porque eres una pieza fundamental de la compañía. Hasta que, un buen día, te cuenta casi entre lágrimas que no tiene más dinero para pagarte la nómina. Y así acaba todo. Nuestro consejo es que pongas todo lo que dice entre comillas y que tengas otro empleo en el bolsillo por si acaso.

El pasota. Este tipo de jefe no es que sea pasota en su trabajo, sino con su gente: pasa de ti. Se cree que está en la India, que trabaja en un organigrama de castas y que tú eres un intocable (ser inferior) con el que no vale la pena ni hablar, ni reunirse. Para hacerte visible, necesita que le pelotees, le sonrías y cada dos por tres le preguntes qué tal está. Si estos consejos no te convencen, busca otro trabajo.

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El autoritario. Este tipo de jefe tiene como señal su mano extendida a modo de STOP. No escucha lo que le dices y así te lo demuestra con su gesto. Es un jefe que te dice en todo momento lo que tienes que hacer y cómo lo tienes que hacer (exactamente como él quiere, claro). Así que si lo tuyo no es ser una funcionaria ‘sí, woana’, nuestra recomendación es que vayas buscándote otro empleo donde puedas brillar con luz propia.

Y es que, como decía Groucho Marx, «algunos jefes son como las nubes… cuando desaparecen, el día se arregla». Si tú también tienes un jefe tóxico, no te desanimes. Además del jefe, aquí podrás ver que hay otros motivos por los cuales los empleados quieren cambiar de trabajo. 

 

 

 

 

 

 

 

Cómo superar el síndrome post vacacional

Con este post, empezamos una nueva sección en nuestro blog: vamos a contaros cosas sobre trabajo, ya que Sandra y yo hemos creído que os podría gustar que tratáramos cuestiones como la conciliación familiar, el liderazgo, o el tema que nos atañe en este post y que es la vuelta al trabajo después de las vacaciones.

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Según datos de Coaching Club, un club cuyos profesionales acompañan a personas y a organizaciones a conseguir sus objetivos, cuando volvemos al trabajo después de las vacaciones, tenemos que retomar las responsabilidades olvidadas, cumplir de inmediato con las tareas del día a día, afrontar la acumulación de tareas o correos electrónicos que se ha producido durante las vacaciones, ajustarnos nuevamente al horario de trabajo, vencer la dificultad a reconectarnos con las actividades habituales, entre un largo etcétera de tareas postpuestas. Y todo eso sin olvidar lo más importante: que echamos de menos las vacaciones donde no teníamos apenas obligaciones.

El síndrome post vacacional afecta a 6 de cada 10 españoles y llega a generar una bajada de la productividad laboral de hasta el 80%

Entre las manifestaciones de este síntoma post vacacional están: estrés, ansiedad, pérdida de apetito, falta de concentración, pérdida del sueño… Seguro que tú te identificas con más de una, ¿verdad? Pues para paliar sus efectos, Verónica Rodríguez Orellanaterapeuta y Directora de Coaching Club, ha elaborado una serie de recomendaciones:

1.Aterriza con suavidad. Es lo que se conoce con el nombre de “Softlanding”, una técnica psicológica sobre la que aporta algunos consejos:

a) Necesitas 24 horas para acomodarte a la rutina;

b) Sé positivo y no te abrumes;

c) Piensa en que la rutina laboral es un medio para volver a disfrutar de otro tiempo de ocio, y

d) Comparte con tus compañeros tus vacaciones.

2. Sigue un ritmo gradual. Distingue lo urgente de lo prioritario y reanuda tus obligaciones de manera gradual, de manera que generas una sensación de control que contribuye al equilibrio.

3. Agenda las tres primeras semanas. Hay que estructurarla alrededor de objetivos concretos, posponiendo las reuniones y las decisiones más importantes a la segunda semana posterior al regreso.

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Y es que la cuesta de septiembre nos consume emocionalmente, ya que vemos cómo en apenas unos pocos días hemos dejado atrás las vacaciones de verano. Pero ten en cuenta otra cosa: que tienes que estar agradecido de volver al trabajo y que muy pronto tendrás algún puente y las vacaciones de Navidad, que ¡el tiempo pasa volando!