Cómo saber elegir un trabajo

Tú también tienes derecho a elegir a quién quieres tener de jefe/a, en qué empresa ser contratada, el lugar de trabajo donde quieres pasar más de ocho horas al día… Cuando buscas un trabajo, todos los coach y expertos en la materia te explican que tienes que poner tu curriculum de una determinada manera, mover tu red de contactos, saber venderte bien en la entrevista, etc. De lo que (casi) nadie te habla es que no sólo quien te contrata tiene que validar tus aptitudes y tu manera de ser.  Tú también debes de poder elegir dónde trabajar.

(Foto de Foter.com)

Lo primero que tienes que hacer es preguntar a tus conocidos si alguno/a conoce a tu futuro/a jefe/a. A mí me pasó en un anterior empleo, que varios conocidos habían trabajado con esa persona anteriormente. Como ya había dicho que sí a la oferta, no se atrevieron a decirme cómo era realmente esa persona. No fue hasta que cambié de trabajo, que me hablaron con sinceridad de mi ex jefe/a. Y no bien precisamente. Y es que lo creamos o no, al final, casi todo el mundo se conoce. Así que vale la pena que, antes de decir que sí a un jefe, preguntes en tu círculo de conocidos si alguien lo conoce, trabajó con él/lla, etc.

Numerosas encuestas constatan que los empleados no dejan un trabajo, dejan un mal jefe

En algunas entrevistas de trabajo, el espacio físico es otra cuestión a tener en cuenta. No sé si os ha pasado lo mismo que a mí. A veces, vi que el lugar de trabajo era tan terriblemente cutre, que la entrevista la hice mal a posta. No es por nada, pero trabajar en un sitio sin luz, mal ventilado, con muebles feos, o donde el lavabo está al lado del despacho del jefe… No me apetece. Yo vivo en un piso maravilloso y para ir a según dónde, prefiero trabajar desde casa, la verdad. Igual es que me estoy haciendo mayor.

(Foto de Foter.com)

Otro motivo por el que decir que no a un empleo es por la empresa. Al igual que con el lugar de trabajo, cuando piensas en determinada compañía, no sabes por qué, pero no hay feeling. Te puede pasar que no te gusten los productos que comercializan y, claro, no vas a poder ‘venderla’ bien. O que veas que no es una compañía seria… En fin, hay colores para todos los gustos. Pero todos tenemos un Pepito Grillo del trabajo. Sólo hay que saberlo oír. Y hacerle caso.

 

Postres típicos de Rusia para Navidad

Esta es una entrevista a Natalia Propavka. Me pareció muy interesante su historia, porque hace postres bellísimos. Llegó a Barcelona hace 17 años, con 21 recién cumplidos. Nunca pensó que se quedaría aquí más de medio año; al menos, esos eran sus planes por aquel entonces. Pero hoy ya tiene 38 años y sigue en la Ciudad Condal. La entrevistamos para conocer un poco más de los postres y dulces rusos, que ella cocina con verdadera pasión, ya que ¡es una artista!

¿Por qué te quedaste a vivir aquí?
Al llegar, entendí que me gustaba lo que estaba viendo. Es más: me enamoré de la gente tan amable, del buen clima y ¡cómo no, de la mejor comida del mundo!

¿Qué dejabas en Rusia?
Dejaba mis estudios de Derecho ya que, por aquel entonces, pensaba que algún día conseguiría ser abogada. A los dos años de estar aquí, conocí a mi marido y llevamos juntos 15 años. Después, vino de nuevo la época de estudios.

Natalia comenzó su pasión por los dulces cuando era una niña y vivía en Rusia

¿Qué estudiaste en Barcelona?
Estudié mucho: primero, turismo que, a su manera, me ayudaron a conocer más este país, su riqueza cultural, costumbres y tradiciones. En algún momento, decidí enfocar mi formación más hacia la gestión empresarial y estudié también un Master en Asesoría fiscal y otro en contabilidad -entre otros.

¿Qué hacías en tu tiempo libre?
En una vida paralela que no tenía nada que ver con todo eso, tenía mi hobby, mi pequeña afición a cocinar cosas dulces.

¿De dónde te vino esa afición?
Creo que mi primera galleta la hice cuando aún tenía 9 años. Me encantaba el proceso: ver cómo diferentes ingredientes, al juntarlos y trabajarlos, se convierten en algo sabroso y apetitoso. Después, aprendí a hacer la típica tarta rusa, la medovik, ya que no hay ningún ruso que no la sepa hacer y aún no he conocido a ninguno a quien no le guste.

¿Cómo se cocina esa tarta típica rusa?
Cada familia tiene su receta, que la guarda celosamente como la joya de la Corona. Hoy en día sigo haciéndola; eso sí, con mis modificaciones (por favor, no le digáis nada a mi madre que, si se entera, me deshereda).

¿Qué otro dulce ruso típico hay?
También hay las galletas rusas, que se llaman pryaniki. Si miramos en los libros, descubrimos que las primeras menciones sobre ellas aparecen hacia el S. IX. Se llamaban “Pan de miel” y las hacían de harina de centeno, zumo de frutas y miel. Pero la miel tenía que ser la mitad de todos los ingredientes.

Las galletas de Natalia con personajes infantiles muy actuales

Si que es histórica esta galleta…
Unos siglos más tarde, les empiezan a añadir otros ingredientes que les llegaban de la India y oriente, como pimienta negra, limón, menta, clavo, jengibre. Y, para darles este característico amarillo, le añadían azúcar convertido en caramelo.

¿En qué ocasiones se cocinan los pryaniki?
Los pryaniki se hacían para bodas y bautizos, como decoraciones para árboles de Navidad, para regalar a invitados de mucho honor… Y, cuanto más grande era y más pesaba, más respeto se mostraba al agradecido.

Según las tradiciones de algunas regiones, se tenía que esperar un año para comer un pryaniki, que te regalaban en Navidad

¿Cómo haces hoy en día estas galletas?
Para mantener la tradición viva, seguimos haciendo galletas con las recetas lo más parecidas a las tradicionales y, por su puesto, las decoramos con la glasa. Y, en estas épocas navideñas, qué puede ser mejor regalo que la galleta hecha como antes.

Nuestra entrevistada tiene una sabrosa afición: cocinar platos muy dulces

¿Te gustaría estudiar cocina?
En octubre de este año, decidí profundizar mis conocimientos de pastelería y creo que he acertado de pleno con mi elección. Creo que con la ayuda de los profesores de la escuela Hofmann llegaré a ser una gran profesional. Y, por cierto ¡la semana que viene empiezo a hacer los turrones!

Cómo sobrevivir a un despido y a dos y a tres…

Llevo casi veinte años trabajando y he tenido situaciones laborales de lo más complicadas. Lo cierto es que también he tenido más de un despido. Y no lo voy a negar: es muy duro vivir un despido, es una pérdida importante y afecta a tu vida personal y familiar.

Con cada despido te sientes culpable y tu autoestima baja consierablemente

El despido que recuerdo con más horror fue en una empresa donde estuve un mes y medio. Sí, seis semanas. El día antes de trabajar ingresé de urgencias con un dolor de cabeza insoportable. A los tres días de trabajar allí, volví al hospital y llegué a casa a las dos de la madrugada.  Pero como soy así de chula, yo no dije nada en el trabajo. A las tres semanas me detectaron migraña y que ésta me acompañaría toda la vida. Y, honestamente, no sé si hice bien mi trabajo o no, porque iba con fármacos hasta arriba, sin dormir y una angustia enorme. Eso sí, la migraña me la provocó un medicamento y ya estoy más tranquila.

Si te encuentras mal, coge la baja y no te hagas la valiente

Hace poco leí un titular en La Vanguardia que me encantó: “Si un líder falla es porque le falta inteligencia emocional“. ¡Bravo! El autor de este titular es Michael D. Watkins, que acaba de escribir el libro “Los primeros noventa días”. Ya lo he puesto en mi lista de regalos para Navidad. 

Y es que no nos engañemos: jefes hay muchos, pero líderes muy pocos (si quieres saber un poco más sobre este tema, puedes leer este post sobre “Qué tipo de jefe tienes”). Además, en los tiempos que corren, no sé si os habéis fijado, pero la gente ‘no aguanta’, no se comunica… Si lo vives en tu pareja y en tu entorno familiar, ¿cómo no se va a vivir en el mundo laboral donde ni te quieren ni te aprecian?

Así que, mucho ánimo. Si has vivido un despido, no lo tomes como una derrota, sino como un aprendizaje. Y, sobre todo, no te eches la culpa. Estos tiempos son duros.

Beneficios de ser una mamá de 40 autónoma

Hoy os quiero hablar de los beneficios que supone ser una mamá de 40 autónoma, o empresaria, siempre según mi punto de vista y experiencia.

Como la mayoría ya sabéis, soy autónoma: soy la fundadora de Fit events Barcelona y, aunque es duro, no lo cambiaría por nada del mundo. No es la primera vez en mi vida que soy autónoma, ya que siempre he sido muy emprendedora y ya hace unos 15 años, mi amiga Mieria Solé y yo nos lanzamos a la aventura y montamos una empresa de Telemárketing hace unos 15 años. Eramos muy jóvenes -teníamos unos 23 años- y la verdad es que nos fue muy bien durante unos 4 años. Después, cada una sigió su camino. Mi segundo negocio fue una galería de arte y es allí donde las cosas no me fueron bien y decidí no embarcarme más en negocios propios.

Estuve más de 10 años trabajando y sacándome la carrera del mundo del deporte, ya que empecé tarde, con 29 años (aunque nunca es tarde, mis compañeros rondaban los 20 años). Al mismo tiempo, daba clases, hasta que me contrataron en Club Metripolitan donde he pasado los 8 años más intensos de mi vida a nivel de exigencia laboral. Después de tener a mi hijo, trabajé como profesora y entrenadora personal en uno de los Estudios Pilates con más prestigio de Sant Cugat y, finalmente, hace 8 meses me lancé a la aventura de ser mi propia jefa de nuevo.

Con toda la experiencia adquirida y los conocimentos, he elaborado mi propio método y marca y no puedo estar más contenta de ser mi propia jefa

Siendo autónoma puedes organizarte tus propios horarios para pasar más tiempo con tus hijos

Ser autónoma tiene sus desventajas, especialmente, porque en este paįs se pagan muchos impuestos para poder tener tu propio negocio. Pero, honestamente, me siento libre, organizo las cosas a mi manera. Siempre he tenido capacidad empresarial y, aunque paso mucho tiempo sola porque mi marido viaja 8 de los 12 meses del año y tengo un hijo de 2 años y la familia no está cerca, la satisfacción que me produce ser la absoulta creadora de mis avances y éxitos y poder aprender de mis errores no tiene precio.

Tengo muchas amigas que prefieren ser funcionarias que autónomas: trabajo y sueldo fijos,  estabilidad de horario fijo… Yo lo respeto profundamente, pero no es para mí ya que, como se dice “la cabra tira al monte” y yo he nacido para emprender y os puedo asegurar que nunca es tarde para ir a por tus sueños.

Siendo autónoma me siento libre

Lo que más me ha costado es el tema de la contabilidad y las gestiones con la web, pero siempre intento aprender y tengo hambre de superarme. Animo a todas las mujeres y, en especial, a las mamás de 40 a que vayan a por sus sueños, pues a veces nosotras mismas nos ponemos los límites.

No tengo miedo al fracaso, la verdad, porque siempre he pensado que el fracaso es una gran ventaja para aprender. Siempre que me he superado ha sido porque han criticado mi trabajo de una manera constructiva. Yo no me hundo por eso; todo lo contrario. Siempre pienso: ¿Qué puedo hacer para cambiarlo? ¿Qué puedo hacer para mejorar? ¿Cuál es la manera por la cual mis clientas van a quedar más satisfechas? Nunca paro de cuestionarme cómo puedo ofrecer un mejor servicio, empatizando y siempre poniéndome en los zapatos de mis alumnas.

Siempre me estoy cuestionando cómo poder mejorar y ofrecer el mejor servicio; va con mi carácter

  • Tengo que animar a las que estáis en ese momento de cambio, que no sabéis qué hacer, que vayas a por tus sueños, pues nunca es tarde para ir a por lo que realmente se desea. La gran ventaja de ser tu propia jefa es la gran satisfacción de hacer las cosas a tu manera, ser la dueña de tus fracasos y de tus logros, no tener a nadie que te diga lo que tienes que hacer… Todo eso no tiene precio. Para todas las mujeres y en especial para las mamás de 40: ¡A por todas!

¿Cómo saber si sufres maltrato psicológico?

“La Voz” de Whitney Houston se fue apagando, por las drogas y los intensos rumores de maltrato psicológico que sufrió de su marido, Bobby Brown. Leemos constantemente que, después del maltrato psicológico, la mujer suele sufrir maltrato físico. Pero parece que el maltrato psicológico, el que es silencioso y sólo se percibe en el ámbito del hogar, no existe, ya que se habla muy poco de él. Para saber si tú o alguna mujer que conoces sufre maltrato de este tipo, te explicamos cómo puedes detectarlo:

¿Qué es el maltrato psicológico? Es un tipo de maltrato invisible y repetido en el tiempo, que agrede la estabilidad emocional de la víctima, con el objetivo de hacerla sufrir, para que se sienta culpable, inferior… Aunque lo más habitual es que sea la mujer la que sufre maltrato psicológico, también se dan casos de hombres maltratados.

En el maltrato psicológico, el agresor aprovecha el cariño y la relación de confianza y amor que su pareja siente hacia él o ella

¿Es fácil de detectar? No. Es muy complicado, porque se produce en el seno de la pareja, del hogar. Además, no tiene por qué relacionarse necesariamente con malas relaciones de pareja, ni con clases sociales desfavorecidas. Hay casos de maltratadores que son reputados médicos, reconocidos científicos, etc.

¿Cómo afecta a la víctima? Puede afectarle desde el punto de vista financiero, porque el agresor controla sus recursos económicos; desde el punto de vista de su autoestima, ya que hace que la víctima se sienta en todo momento inferior a su agresor; desde el punto de vista espiritual, porque ridiculiza sus creencias, y, también, desde el punto de vista social, porque se burla o saca defectos de ella delante de los demás, no le permite conocer a más personas, etc.

La mujer maltratada sufre alteraciones en el sueño y en el aparato digestivo, hipertensión, dolores de cabeza y musculares…

¿Cómo afecta a la víctima?  Desde el punto de vista social, la mujer suele aislarse de su entorno social e incluso tener bajo rendimiento académico y/o laboral. Además, es frecuente que se sienta culpable y sufra estrés, ansiedad… Algunas, por último, terminan tomando sustancias como psicofármacos o consumiendo más alcohol del recomendable.

Lo habitual es que la mujer con baja autoestima sea más vulnerable al matratador psicológico, pero también puede provocar que una mujer sometida al maltrato psicológico termine teniendo baja autoestima.

Esperamos que este post te haya despejado tus dudas, pero si tienes más preguntas, te recomendamos que entres en este enlace.

4 pasos para subir tu autoestima

La autoestima es el “aprecio o consideración que uno tiene de sí mismo” y “con la llegada de la menopausia, la mujer pierde vigor físico, elasticidad y belleza, lo que en ocasiones puede provocarle un descenso en su autoestima”. No lo digo yo, sino que lo he copiado del diccionario de Oxford.

No sé si a vosotras os pasa o bien os ha pasado, pero es cierto que, con la premenopausia y la menopausia, una está más sensible de lo normal, lo que unido a cambios laborales, cargas familiares y al hecho de que, a veces, queremos complacer más a los demás que a nosotras mismas y no tenemos toda la ayuda que esperamos de nuestra pareja en casa, hace que ‘petemos’.

Por eso, os quiero recomendar 4 sencillos pasos para querernos más:

1.Cuida tu aspecto físico. Puede ser que te dé pereza o te parezca algo tonto, pero haz como los payasos que escondían su tristeza en su maquillaje. Tú maquíllate también si es necesario los labios de rojo pasión y súbete a unos taconazos. Aunque cueste, cuida tu aspecto físico: la ropa que te pones, los complementos, el peinado… Y, por supuesto, come saludable y haz deporte, que te ayudará a mantener la mente sana.

Mirarte en el espejo y decirte lo maravillosa que eres también te ayuda en tu autoestima (Photo credit: Foter.com)

2. Perdónate. Es importante que en esta etapa de tu vida perdones tus errores, seas comprensiva contigo y no tan exigente. ¿Que has ganados unos quilos de más? Ya bajarás de peso. ¿Que estás un poco más triste de lo normal? No te preocupes. Sé comprensiva contigo misma: todas pasamos momentos malos, pero podemos salir adelante.

Quiérete por lo que eres y no por lo que haces y haz que los demás también te quieran así

3. Pide mimos y abrazos. Y dalos. Si tus hijos son cariñosos ¡aprovéchate! Dales besos, abrazos, caricias… No se van a quejar y a ti te van a producir unas hormonas de bienestar maravillosas. Si tus hijos no son muy cariñosos, refúgiate en tu pareja, tu madre o tu mejor amiga. Pero que te den mimos.

Los besos de los hijos son sanadores (Photo credit: Foter.com)

4. Escribe. Como lo lees. Te recomiendo que escribas cosas buenas de ti. Si te cuesta, pide ayuda a los que mejor te conocen: madre, hermanos, amigas de la infancia. Pero pon por escrito todas esas cosas maravillosas que tienes dentro. Todos esos retos personales, familiares y profesionales que has conseguido en tu vida. Y piensa que puedes repetirlos. Porque, como decía un anuncio de un producto de belleza “tú lo vales”. ¡Créetelo!

 

¿Qué tipo de jefe tienes?

Cuando una es mamá de 40 ya puede decir que ha tenido unos cuantos jefes o unas cuantas jefas. Si buscas por Internet, leerás que el principal motivo por el cual nos cambiamos de trabajo es por el jefe: porque no nos escucha, no nos promociona, etc. Con la experiencia que llevo acumulada en los últimos años, os cuento los cuatro tipos de jefes que he tenido:

El jefe amigo. Es ése que se reúne contigo, te escucha e incluso te cuenta más cosas de su vida personal de las que debería. Un encanto de jefe, vaya. Pero ten cuidado, porque siempre hay uno en el trabajo que es aún más amigo de él y al que tú no le caes bien (porque te puede tener envidia). Así que, para durar en el empleo, ten en cuenta la máxima: ‘los amigos de mis amigos son mis amigos’.

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El jefe soñador. Es el que te felicita y te cuenta que está contento contigo, que igual te necesita más horas para encargarte más tareas, o que tendrás que viajar con él a determinada feria europea porque eres una pieza fundamental de la compañía. Hasta que, un buen día, te cuenta casi entre lágrimas que no tiene más dinero para pagarte la nómina. Y así acaba todo. Nuestro consejo es que pongas todo lo que dice entre comillas y que tengas otro empleo en el bolsillo por si acaso.

El pasota. Este tipo de jefe no es que sea pasota en su trabajo, sino con su gente: pasa de ti. Se cree que está en la India, que trabaja en un organigrama de castas y que tú eres un intocable (ser inferior) con el que no vale la pena ni hablar, ni reunirse. Para hacerte visible, necesita que le pelotees, le sonrías y cada dos por tres le preguntes qué tal está. Si estos consejos no te convencen, busca otro trabajo.

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El autoritario. Este tipo de jefe tiene como señal su mano extendida a modo de STOP. No escucha lo que le dices y así te lo demuestra con su gesto. Es un jefe que te dice en todo momento lo que tienes que hacer y cómo lo tienes que hacer (exactamente como él quiere, claro). Así que si lo tuyo no es ser una funcionaria ‘sí, woana’, nuestra recomendación es que vayas buscándote otro empleo donde puedas brillar con luz propia.

Y es que, como decía Groucho Marx, “algunos jefes son como las nubes… cuando desaparecen, el día se arregla”. Si tú también tienes un jefe tóxico, no te desanimes. Además del jefe, aquí podrás ver que hay otros motivos por los cuales los empleados quieren cambiar de trabajo. 

 

 

 

 

 

 

 

Cómo superar el síndrome post vacacional

Con este post, empezamos una nueva sección en nuestro blog: vamos a contaros cosas sobre trabajo, ya que Sandra y yo hemos creído que os podría gustar que tratáramos cuestiones como la conciliación familiar, el liderazgo, o el tema que nos atañe en este post y que es la vuelta al trabajo después de las vacaciones.

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Según datos de Coaching Club, un club cuyos profesionales acompañan a personas y a organizaciones a conseguir sus objetivos, cuando volvemos al trabajo después de las vacaciones, tenemos que retomar las responsabilidades olvidadas, cumplir de inmediato con las tareas del día a día, afrontar la acumulación de tareas o correos electrónicos que se ha producido durante las vacaciones, ajustarnos nuevamente al horario de trabajo, vencer la dificultad a reconectarnos con las actividades habituales, entre un largo etcétera de tareas postpuestas. Y todo eso sin olvidar lo más importante: que echamos de menos las vacaciones donde no teníamos apenas obligaciones.

El síndrome post vacacional afecta a 6 de cada 10 españoles y llega a generar una bajada de la productividad laboral de hasta el 80%

Entre las manifestaciones de este síntoma post vacacional están: estrés, ansiedad, pérdida de apetito, falta de concentración, pérdida del sueño… Seguro que tú te identificas con más de una, ¿verdad? Pues para paliar sus efectos, Verónica Rodríguez Orellanaterapeuta y Directora de Coaching Club, ha elaborado una serie de recomendaciones:

1.Aterriza con suavidad. Es lo que se conoce con el nombre de “Softlanding”, una técnica psicológica sobre la que aporta algunos consejos:

a) Necesitas 24 horas para acomodarte a la rutina;

b) Sé positivo y no te abrumes;

c) Piensa en que la rutina laboral es un medio para volver a disfrutar de otro tiempo de ocio, y

d) Comparte con tus compañeros tus vacaciones.

2. Sigue un ritmo gradual. Distingue lo urgente de lo prioritario y reanuda tus obligaciones de manera gradual, de manera que generas una sensación de control que contribuye al equilibrio.

3. Agenda las tres primeras semanas. Hay que estructurarla alrededor de objetivos concretos, posponiendo las reuniones y las decisiones más importantes a la segunda semana posterior al regreso.

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Y es que la cuesta de septiembre nos consume emocionalmente, ya que vemos cómo en apenas unos pocos días hemos dejado atrás las vacaciones de verano. Pero ten en cuenta otra cosa: que tienes que estar agradecido de volver al trabajo y que muy pronto tendrás algún puente y las vacaciones de Navidad, que ¡el tiempo pasa volando!

Atrévete a tenerlo todo

Me encanta este título que he puesto, pero lamentablemente, no es mío. Es el título del primer libro de Melania Garbú, una mujer empresaria y consultora de desarrollo personal que acaba de ‘desnudarse’ para contar su historia y ayudar a otras personas a descubrir el poder que hay dentro de ellas y a crear la vida de sus sueños.

Melania es también una mujer coraje. Como he podido comprobar entrevistándola, ‘ha tenido dos vidas’: la primera, una vida sin sentido, donde no se quería demasiado a sí misma. La segunda, la que vive desde los 36 años, mucho más completa y feliz. Esta mujer ha sufrido el abandono afectivo de sus padres, que le dijeron que era el quinta y que no era una hija deseada, y el maltrato psicológico de su pareja, que acabó siendo también físico. Pero ella ha sido capaz de dejarlo todo (menos a su hija, el principal motor de su cambio vital) y de empezar de cero en Barcelona. Aquí tienes una entrevista llena de sentido:

¿Por qué un título como “Atrévete a tenerlo todo”?

Me vino una mañana, como una inspiración. Pensé que era imposible tenerlo todo, ya que quien no desea tener una casa mayor, quiere cambiar de trabajo, etc. Y, es cierto: tenerlo todo es difícil, pero hay que intentar acallar la voz crítica que todos tenemos dentro de nosotros mismos.

¿Cómo es esa voz interior?

Una voz negativa, que nos dice que no podemos hacer tal cosa, que no lo intentemos si quiera. Yo creo que es posible acallar esa voz negativa.

‘Los problemas en la vida no se acaban nunca; depende de ti vivirlos mejor’

¿Cómo podemos acallarla?

Depende del paradigma de la escasez o la abundacia. La escasez nos lleva a pensar que siempre nos falta algo y sólo pensamos en lo que nos falta. Cuando tienes algo, no lo disfrutas, porque estás pensando en lo que te falta. Y, claro, te pasas el día lamentándote, no disfrutas del presente y vives a merced de las circunstancias.

Y, ¿cómo es el paradigma abundante?

Es el que cree que todo es posible. Una persona abundante (en dinero, amor…) no tiene límites. Se inventa cualquier posibilidad para solucionar las cosas que no le gustan.

¿Cómo podemos conseguir ser ‘abundantes’?

Lo primero, hay que dar las gracias. Lo segundo, perdonarnos a nosotros mismos, para perdonar también a los demás. Lo tercero, valorarte, respetarte, para enseñar a los demás cómo quieres que te traten. Y, por último, ser fiel a ti misma y coherente. Para eso, es fundamental pararse a pensar.

‘Tenemos miedo a encontrarnos con nosotros mismos y nos asusta estar en silencio y sin hacer nada’

A muchas personas les cuesta dejar de hacer cosas…

Sí, no saben quiénes son ni para qué han venido a este mundo y tienen miedo de pararse a pensar y ver su realidad. Pero es fundamental parar para amarnos, saber quiénes somos y vivir en consecuencia. Si no, la vida no tiene sentido.

Me encanta la dedicatoria de Melania en mi libro

En tu libro explicas que te has divorciado, ¿cómo ayudarías a otras mujeres que pueden pasar por esta misma situación?

Les diría que el divorcio es una oportunidad para crecer. Yo lo necesité para despertar a una nueva vida. Y, con ello, quise demostrar a los demás que yo podía y que me quiero a mí misma. No fue fácil, ya que no conté con el apoyo de mi familia y rompí con mi trabajo y mi vida social en Benidorm (Alicante), pero me quedé con mi hija. Un día le conté a una coach el tipo de vida que había llevado y me contestó: “Enhorabuena, todavía estás a tiempo de desperdiciar tu vida”. Desde luego, fue una frase lapidaria para recomenzar.

¿Cómo puedo hacer para conseguir lo que deseo?

Es fundamental pararse a pensar y escribir. A continuación, piensa en algo específico y cuándo lo quieres conseguir. Después, en quién tienes que convertirte o qué tienes que hacer para conseguir ese objetivo. Y, por último, pasa a la acción.

Suena fácil, pero no sé si seré capaz…

Pregúntate cuál es tu miedo para conseguir algo y escríbelo. Contesta a la pregunta. Pasa a la siguiente, hasta que llegues al auténtico miedo que te paraliza. Ya verás que ¡es increíble lo que consigues! Y, sobre todo, escribe en tu libreta “estoy disponible para… (algo bueno que desees)”. Nunca escribas “Quiero una pareja”, por ejemplo, porque ya estás dando a entender que tienes una carencia. Es fundamental que lo escribas, porque de esa manera tomas más consciencia de las cosas.

¡Muchas gracias, Melania, por el libro y el maravilloso rato que hemos pasado juntas! La verdad es que fue tan intenso, que creo que este post se queda “pobre” con toda la energía positiva que desprendes.

Y, a vosotras, mamás de 40, os recomiendo el libro, que lo podéis comprar en su página web y el próximo seminario intensivo que ha organizado Melanie en el centro de Barcelona, para el próximo sábado 7 de octubre. Más información en este enlace.

Pilates para mujeres músicas

Hoy os quiero hablar de los beneficios del Pilates para mujeres músicas.

Pilates y artes escénicas fue una de las asignaturas que estudié en mi curso de experta universitaria en Pilates, en la universidad UNIR y me pareció muy interesante. A raíz de ver cómo la hija de 13 años de mi amiga Gloria cada vez está más entregada a su volín y de haber tenido varias alumnas músicas de orquesta a lo largo de mis años como profesora de Pilates, he decidido escribir este post.

El Pilates es ideal para las personas que tocan instrumentos como la guitarra

Hay muchas cosas en común entre las músicas y los deportistas, ya que ambos necesitan de un entrenamiento, previamente a la competición como: calentamiento, relajación, estiramientos… para evitar las lesiones.

Va a influir muchísimo la postura que adopta el músico, que debe de adaptarse al instrumento, tocándolo con movimientos asimétricos. Normalmente, se utiliza una mano o un brazo, mientras con la/el otra/o se aguanta el instrumento. Por lo tanto, las lesiones están casi aseguradas, sino se trabaja la simetría.

Esto me recuerda que, cuando estaba embarazada, me saqué la licencia de Tiro al Arco y, al trabajar solamente un brazo, tenía que hacer ejercicios con el otro y calentar con los dos brazos (sino la lesión es algo que tarde o temprano iba a padecer).

Las pianistas deben intentar sentarse encima de los isquiones

Siempre digo a mis alumnas, cuando están sentadas en la caja corta de la máquina Reformer de pilates, que deben imaginarse que son pianistas a punto de tocar en El Liceo, que imaginen un hilo que les tira desde el cielo, dos ladrillos en los hombros y, sobre todo, que se sienten encima de los isquiones, que son los huesos bien chiquititos que tenemos debajo de la columna. La verdad es que las visualizaciones van fenomenal y quedan maravillosas.

Las lesiones más frecuentes que se pueden observar en las músicas son Síndrome del túnel carpiano, Distonía focal («rampa del músico»), Tendinitis y Bursitis”

Aquí os comento algunos de los beneficios del Pilates para las mujeres que tocan un instrumento:

-Favorece una buena postura (es muy improtante para no hacer sobrecargas en un lado más que en el otro).

-Fortalecer y flexibilizar la musculatura de brazos, muñecas y manos.

-Fortalecer y flexibilizar la musculatura del tronco. Con Pilates, trabajamos la columna. Como digo siempre, que pase el aire entre las vértebras: oxigenar la columna es imprescidible para evitar posibles pinzamientos o hernias.

-Aliviar la tensión corporal. Con Pilates llegamos a un estado de relajación de la musculatura interna y esto nos permite estar más ‘sueltos’ a la hora de afrontar cualquier arte escénica.

-Proporcionar un acondicionamiento físico general. No hace falta que diga que con Pilates nos ponemos fuertes de adentro afuera, desde los musculos más chiquititos que trabajan como la guardia inglesa sosteniendo los más grandes (es trabajo de calidad).

-Mejorar la capacidad respiratoria a través de técnicas de respiración adecuadas. La respiración es uno de los 6 principios del Pilates. Por lo tanto, en Pilates, aprendemos a inspirar y expirar con cada movimiento, optimizando el esfuerzo,  y ¡cómo no! Aumentando nuestra capacidad pulmonar.

Este post esta dedicado a todas las mujeres músicas que merecen mi admiración y respeto y, sobre todo, a las mamás de 40 que se dedican a esta profesión maravillosa y totalmente vocacional.