¡He volado con mi marido piloto!

Primero de todo quería explicar que, desde muy pequeño, mi marido ha querido sacarse la licencia de piloto de avión (PPL). A pesar de que viaja durante el año por todo el mundo por su trabajo,  de no disponer de mucho tiempo libre y, además, de cuidar de nuestro hijo Enric, me dijo que creía que era el momento de tirar este proyecto adelante (PPL). Yo le apoyé desde el principio, fue duro, porque tuvo que estudiar muchísimas horas para los exámenes teóricos y empezar a volar con su profesor, luego la “suelta” (que es el primer vuelo solo sin instructor) y, finalmente, el examen para obtener la licencia. Después de todo este proceso, finalmente, lo consiguió a la primera.  Le admiro profundamente por ello.

Después, todo piloto entra en la fase de acumular horas de vuelo, para que su instructor/escuela le autorice llevar pasajeros a bordo. Desde el principio, él tenía muchísima ilusión de llevarme como pasajera y yo le decía que “ya veríamos, que algún día”. Pues bien, tengo que decir que la primera vez que llevó a alguien, fue a su hermano y pude ver su cara de felicidad, cuando me explicaba la experiencia que tuvo como pasajero de Jordi.

A mi  marido le apasiona pilotar el avión y tuve claro ya desde hace tiempo, que querría darle una sorpresa y que, cuando menos se lo esperara, le iba a decir que volaría con él. Sabía que la  experiencia iba a ser brutal, que le iba a dar una gran alegría y el día de Reyes le dije que ya podía reservar hora, que ése era mi regalo más grande.

Era una mañana muy fría, Jordi empezó con todo el check in del avión, los procedimientos de seguridad y, cuando todo estuvo preparado, entré con él

Días previos al 7 de enero, yo ya estaba un poco nerviosa, pero no quería pensar en el día del vuelo. Confío plenamente en Jordi y sé que los procedimientos de seguridad son muy estrictos: él me ha explicado cada vuelo, cada detalle y sé perfectamente que está muy preparado. Con respecto a mí, tengo que decir que el despegue era lo que me daba más miedo.

Llegamos a a las oficinas de operaciones del aeropuerto, presentó el plan de vuelo y me registró como pasajera acompañante. Nos dieron los permisos, pasamos la seguridad del aeropuerto y nos dirigimos al hangar.

Momentos previos de iniciar el vuelo

Estaba totalmente alucinada de como podía hacer tantas cosas a la vez: hablar con la torre de control en el lenguaje propio de pilotos, realizar los procedimientos de arranque y de inspección y de explicarme las normas de seguridad (por cierto, que la puerta estaba en mi lado y me dijo que yo era la responsable de saber cómo abrirla y quitar el seguro en caso de emergencia). Estuvimos dentro unos minutos, le dieron la autorización de despegue y nos dirigimos a la pista.

Los momentos previos al despegue fueron los más tensos, él intentaba explicarme los procedimientos operativos y yo estaba con una cara de “¡¿Qué?!, pero ¡¿qué me estás contando?!!”. Solo pensaba: “no me hables; a ver si te vas a desconcentrar”. Jajajaja.. .

Jordi me explicaba, después, que yo estaba muy nerviosa y me regaló esta foto del vídeo que hicimos con la GoPro, para que viera que mi cara era de lo más cómica.

Esta era mi cara de ‘¡¿Qué me estas contando?!”, minutos antes del despegue

Hacía un día espléndido y, una vez despegó el avión, empecé a relajarme y a disfrutar como hacía tiempo que no lo hacía. Jordi me explicó que cuando es verano, la diferencia térmica entre la noche y el día es más alta, hay más diferencia de temperatura y esto quiere decir que cuando sale el sol y calienta la tierra es cuando aparecen las turbulencias. Pero que en invierno, el diferencial es inferior y entonces hay menos tendencia a las turbulencias. Por lo tanto, en una mañana fría como aquella (un 7 de enero) y con sol fue delicioso: fueron 70 minutos de viaje por las nubes -literalmente-, tranquilos y placenteros.

Salimos del Aeropuerto de Sabadell, nos dirigimos a Manresa, pasando por encima de las montañas de Montserrat, Castelltersol y Moià y regresamos. Tuvimos que bordear una zona de Manresa donde había paracaidistas y las vistas, sobre todo tan cerca de las montañas de Montserrat, me parecieron un espectáculo inolvidable.

Sobrevolando las montañas de Montserrat

Estaba totalmente alucinada. Nunca había visto las Montañas de Montserrat desde tan cerca y tan arriba: ¡estábamos a 4.500 pies. Para que os hagáis una idea, un avión de pasajeros sobrevuela entre 30.000 y 36.000 pies.

Sobrevolando Manresa

¡Cómo no! Le pedí a Jordi si podría hacerme unas fotos haciendo pilates encima del avión. Me dijo que haría lo posible y pude disfrutar de unas buenas planchas de pilates al dado de un avión auténtico Piper WarriorIII.

Disfrutando de una plancha de Pilates al lado del avión

Fue una experiencia preciosa e inolvidable y estoy deseando que llegue nuestro aniversario de boda, en marzo, para nuestro siguiente vuelo juntos. Esa vez, aterrizaremos en otro aeropuerto y disfrutaremos de una buena paella y, después, volveremos a casa. 

¡No puedo esperar al próximo vuelo! ¡Es muyyyyyyyyyyyyyyy recomendable!!

 

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Mercè Torres: “Querer es poder; no importa donde estés”

Os quiero presentar a una de mis mejores amigas desde la adolescencia: Mercè Torres. Nos conocemos desde que teníamos 14 años y las dos hemos sido madres primerizas a los 40.

Con 18 años nos sentimos viajeras y nos fuimos a la aventura, casi sin medios y con unas grandes ganas de comernos el mundo. Yo me fui a Nueva York, estuve viviendo 6 meses y ella se fue a Londres e hizo de La City su hogar.

Mercè lleva 23 años viviendo en Londres, más años que en la ciudad donde nació, Barcelona. Se enamoró de la capital británica desde el primer momento: el anonimato, la rapidez, la frescura de la ciudad… la cautivaron. Ella encajaba totalmente en La City.  Los primeros 10 años, era yo la que viajava continuamente a Inglaterra (por unas  circunstancias concretas que tenía en ese momento), más que ella a Barcelona. Tuvimos nuestra época de Clubbing, noches locas viendo a los mejores DJ´s del panorama Inglés, recorriendo no sólo Londres, sino Leeds, Manchester, Birmingham.

Con todo el cariño, Mercè nos va a contar su experiencia. Tengo que decir que habla un poquito raro el castellano (su lengua materna es el catalán), pues lleva 23 años hablando inglés y viniendo muy poco a Barcelona. Desde hace ya muchos años quiso hacer inmersión en el idioma y, aunque tiene amigos de todos los países, ellos siempre hablan inglés. Además, es rubia con ojos azules y parece totalmente inglesa.

  • Mercè, ¿a qué edad te fuiste a Londres por primera vez y por qué?

A los 18 años de edad. Quería vivir nuevas aventuras y justo mis padres se acababan de separar y estaba incómoda e infeliz con toda mi familia. El verano antes de irme, me ofrecieron un trabajo en Lloret de Mar: tenía que estar viviendo en un hostal 3 meses y fue mi primera experiencia fuera de casa. Conocí a un chico inglés donde estaba trabajando. Seguro os suena el “pokins”; actualmente, creo que ya no existe: era un restaurante de comida rápida. Allí ahorré dinero y decidí ir a visitar a ese chico a Inglaterra. Cuando me encontré con él, la cosa no fue bien, pero yo me quedé entusiasmada con Londres y ya llevo más de la mitad de mi vida.

  • En un primer momento, ¿qué es lo que más te gustó de Londres?

Era todo nuevo, no podía creer todas las culturas diferentes que había en un mismo lugar. Mi vida en Barcelona era como la de cualquier chica de 18 años: acabé Formación Profesional Administrativo y no me llenaba. Londres me hizo sentir viva como nunca, no me sentía observada como en Barcelona, a pesar de que yo era “new age” y vestía bastante siniestra de negro. Porque, en Londres, cada uno va como quiere, como le apetece, incluso hay chicas ‘pasadas de peso’ en tiendas de ropa. No me sentía observada, porque no te juzgan por tu aspecto, y me encotré como pez en el agua en este ambiente multicultural, anónimo y libre.

En Londres, he conocido a mucha gente de todas partes del mundo y una cosa tengo por seguro: que no importa de dónde eres, sino cómo eres

  • Al principio, ¿cómo sobreviviste sin saber mucho inglés?

Mi inglés era pésimo. La gente me hablaba y no entendía nada; a veces pedía cómo se escribía una palabra, pues mi ortografía era mejor que mi fonética. Llegué a sentirme muy desplazada y sola, pero poco a poco empecé a entender más palabras, frases y coversaciones y eso me dio confianza y fortaleza para querer aprender más. Cuando hablas 2 idiomas es más fácil aprender otro más y yo siempre hablé catalán en casa y de entrada tenía también el castellano. Había muchos extranjeros en la misma situación que yo y nos ayudábamos mutuamente.

  • ¿Qué recomendarías a quienes estén viviendo una situación parecida a la tuya en aquel entonces?

Cuando tienes que hablar un idioma que no es el tuyo para sobrevivir, lo mejor es hacer inmersión en la cultura. La verdad es que es fácil estar en Londres y relacionarse solamente con españoles, pero ése nunca fue mi objetivo. Yo quería vivir la experiencia desde dentro y, aunque en Londres hay de todo menos ingleses, es una ciudad muy joven, llena de vida y personas de todos los países del mundo, con los que nos comunicamos en inglés. Pienso que para aprender un idioma, has de meterte de lleno en la cultura del país. Yo tuve una pareja 8 años nacida en Brixton y eso también me ayudó a estar hablando inglés continuamente. Contigo, cuando venías a visitarme, que era muy a menudo (por tus circunstancias en aquel momento, tú hablabas inglés también en casa) y oíamos hablar castellano en el autobús, nosotras, directamente hablábamos en inglés y no dábamos pie a las conversaciones en castellano. Sentíamos ‘hambre’ por aprender el idioma y el slang londinense nos fascinaba. Yo parezco inglesa y tú eres muy étnica. Por lo tanto, no tenemos el perfil de españolas y nos metimos de pleno en el ambiente multicultural. Eso sí, hablando inglés como podíamos y siempre con ganas de aprender palabras nuevas.

  • ¿Los amigos ayudan a adaptarse a otro país?

He tenido muchos amigos de otros continentes y me han ayudado tanto o incluso más que los propios de mi mismo país. Pero gracias a Dios, todavía tengo buenas amigas en Barcelona, una en especial, tú, querida Sandrita (jajaja),  a la que admiro y respeto totalmente y comparto muchos recuerdos de nuestra juventud aquí en Londres. Hemos conocido personajes muy locos y vivido la noche en clubs como Fabric, Ministry of Sound. Tenemos muchísimas experiencias juntas que nos han hecho crecer y aprender de nuestros propios errores que ¡han sido muchos!

Boda preciosa de Mercè y Tomy en Wadswort Town Hall; un día muy especial que pude compartir con ellos
  • ¿El idioma es fundamental para integrarse?

Mi prioridad siempre ha sido integrarme de lleno en la cutura del lugar donde estoy, sino es cuando llegan las fustraciones, porque el idioma no avanza. He visto muchísimas personas que todas han vuelto a su país y la mayoría hablaban continuamente su idioma materno, buscaban gente que hablara su mismo idioma. De esta manera, es mucho más difiícil aprender inglés y llegas a la fustración, queriendo volver al país donde has nacido. Nunca fue mi caso. Desde el minuto cero me metí de lleno. En  este momento, solamente tengo 3 amigos españoles, entre ellos, mi mejor amigo Juanito, que es el único que lleva el mismo tiempo que yo en Londres y con quien nos vemos una vez cada 15 días más o menos. Casi desde el principio, mi vida ha sido en inglés, en casa con mi marido y mi hijo hablamos siempre inglés. Cuando voy a Barcelona, mis amigas se ríen un poco (jajaja), porque hablo raro, pues traduzo del inglés al castellano literal y me hago un poco de lío, pero es que ¡es más de la mitad de mi vida en Inglaterra! Y, la verdad, siento que mi casa está aquí.

  • ¿No lo pasabas mal cuando te equivocabas con el idioma?

Cuando aprendes un idioma (en mi caso, el inglés), haces muchos fallos, se ríen de ti, a veces no entiendes nada, te apetece ver una peli en castellano, pero ¡no!  Tienes que seguir adelante, superar la vergüenza, buscar personas que hablen inglés aunque sean de otros países, ver las noticias en inglés y disfrutar el proceso.

  • ¿Cuál fue tu primer trabajo?

Me costó muy poco encontrar trabajo, porque aquí es fácil. Dependiento de tu carrera profesional y tu nivel de inglés empiezas por abajo. A la semana, ya estaba trabajando en un hotel limpiando habitaciones con mujeres portuguesas que me ayudaron a terminar a tiempo y a recaudar propinas de los clientes junto con mi salario mínino: ¡cada día era una aventura! Si te esfuerzas  en aprender inglés, cada vez puedes conseguir trabajos mejores. Yo me esforcé muchísimo, ya que no sabía casi nada al llegar con 18 años y pasé de limpiar habitaciones a ser jefa de plantilla.

  • ¿Cuál es tu situacion laboral actual?

Despues de trabajar durante 5 años en hoteles como camarera y en el servicio de habitaciones, pude encontrar algo mucho mejor remunerado y gratificante para mí en La City. Trabajé 40 horas semanales (de lunes a viernes) y me ganaba muy bien la vida comparado con el salario mínimo de los hoteles. Allí estuve 8 años y luego encontré otro trabajo por otros 8 años más, hasta que pedí la baja de maternidad. Primero, era una simple servidora de comida a los “yuppies”, luego fui la Supervisora de toda la plantilla y en el otro lugar Encargada de todo el departamento de las salas de Conferencias, respectivamente. Me gustaba mucho lo que hacía. Yo estudié administración, pero nunca me gustó sentarme durante 8 horas diarias enfrente de un ordenador como veía hacer todos los días a mis clientes. A mí me gusta el trato con las personas.

Londres no es ni mejor ni peor, sino diferente. Barcelona es bonita y te sientes bienvenida o quizás es porque mi familia y mis amigos están aquí. Yo llevo muchísimos años viviendo en Inglaterra; más incluso que en Barcelona y ahora mi hogar está en Croydon (Londres)

  • Los primeros años, venías muy poco a Barcelona, ¿qué hacías en tus vacaciones?

Poco a poco, cambié de trabajo y me desenvolví en la vida profesional en La City, a jornada completa y de lunes a viernes durante muchos años, en Londres si trabajas duro puedes ir subiendo escalones en la empresa, restaurante o compañía. Yo trabajé muy duro, cada día era un reto para mí, hubo momentos de soledad, pero la pasión por viajar, aprender inglés, conocer gente nueva, disfrutar y superar cada día  las dificultades que se me planteaban, la satisfacción de salir adelante por mí misma era increíble. Así que pude ahorrar dinero y hacer muchos viajes al extranjero, aparte de ver a mi familia de vez en cuando. Pero no iba a Barcelona más de una semana o 10 días al año; yo quería aprovechar mis vacaciones para viajar alrededor del mundo. Mi familia vino en muchas ocasiones a visitarme. Viajé por casi toda Europa y parte de América. Me enloquece viajar y conocer culturas y tradiciones nuevas. Aunque para vivir, yo me quedo en mi querida Londres.

  • ¿Qué diferencias encuentras cuando visitas Barcelona? 

Son muchísimas. Cuando voy a Barcelona, cruzo la calle  por el lado contrario y todavía cometo el mismo error:  la gente se piensa que soy extranjera y realmente he nacido allí. Las escaleras mecánicas en el metro es otra diferencia, pues aquí te paras a la derecha y dejas subir por la izquierda por respeto y, en Barcelona no es así, pides paso y encima te miran mal.

Aquí hay cola para todo (hasta en el baño) y en Barcelona hay colas… para saltárselas. Ir a una tienda de tu barrio es pasarse todo el día, porque la gente en Barcelona está muy relajada y nunca tiene prisa. En Londres es todo muy rápido y a mí me gusta la eficacia y la eficiencia. Un día, casi me atropellan por mirar al lado equivocado y le saltan al conductor: “¡Cuidado, que la vas atropellar!”. Me quedé blanca del susto. En Barcelona, en el metro, te hacen revisión de arriba abajo y, si pudieran tener rayos X, mejor. Y, en Londres, les da igual lo que lleves, o quién eres, como si quieres ponerte unas bragas en la cabeza. En el transporte público, no importa de qué nacionalidad seas: por la mañana, a las 8, por respeto, nadie habla alto por el teléfono móvil y menos con altavoz y manos libres. La mayoría de personas en la ciudad no son inlgesas, pero todos respetan esas normas: italianos, brasileños, portugueses, franceses, americanos, españoles… Cuando estás embarazada, si aun no se nota la barriga, llevas una chapita que pone ‘bebé a bordo’ y todo el mundo te ofrece su sitio en el metro o el autobús. Y muchísimas más cosas que ahora mismo no me vienen a la cabeza. Son dos ciudades distintas…

Disfrutando  el campo de Lavanda en Surrey con Eric
  • Ahora eres madre de Eric, un baby adorable de año y medio. ¿Por qué decidiste a ser madre a los 40?

Desde que tenía 30 años, tuve la necesidad de ser madre, mi cuerpo cambió y me lo pidió. Desafortunadamente, acababé una relacion y no estaba con nadie en serio, dejé pasar el tiempo y al cabo de unos años, encontré a mi marido Tomy  en una fiesta de despedida de mi ex trabajo. Conectamos muchísimo desde el principio y nos enamoramos, nos casamos y compramos un piso con un jardín muy bonito. Cuando llega el verano, aunque aquí no hace muy buen tiempo, aprovechamos el jardín al máximo: cada vez que sale un rayo de sol y cuando hacemos barbacoas con nuestros amigos. Ahora tenemos a un niño precioso de casi 2 anos de edad llamado Eric. Aquí nuestros amigos son nuestra familia, mi marido es de Hungría aunque lleva muchos años en Londres. Tenemos amigos de todas las nacionalidades y todos hablamos en inglés, aunque hay algunos españoles, es el idioma común, porque así nos podemos entender todos sin problema.

  • ¿Te planteas volver a Barcelona?

En principio, no. Nuestra vida esta aquí y mi hijo es británico. Pero la vida da muchas vueltas y no se sabe aún qué puede suceder con el Brexit. Intenté volver a Barcelona cuando acabé mi última relación, pero cuando pasaron 10 días, yo solamente pensaba en volver a mi querido Londres. Adoro el anonimato y esta ciudad me ha dado todo lo que le he pedido y más y, si pudiera repetirlo, lo haría exactamente igual.

  • ¿Te gustaría tener otro hijo?

Sí, muchísimo, estamos intentándolo. Desafortunadamente, acabo de sufrir un aborto natural, pero espero que sea el último y pueda ser mamá otra vez. Me gustaría tener otro hijo, para que Eric pudiera jugar con él. Siempre quise tener una familia numerosa. Gracias por vuestra atención. Besos XXX

¡Muchas gracias, Mercè, por contarnos tu historia y nos vemos muy pronto en Londres!

 

Di adiós a la desgana en el gym

Lo primero: ¡Feliz entrada de año a todas!

Ahora que empieza el año lleno de buenos propósitos debemos de ser conscientes de que más vale hacer las cosas bien, con ganas. Calidad no cantidad. Lo importante es como lo haces.

Como muchas de vosotras sabéis, he trabajado durante 8 años en una cadena de gimnasios high level. Fueron los años más intensos de mi vida a nivel de esfuerzo físico y mental. Para mí, dar clases es totalmente vocacional: dejé hasta el último suspiro de energía e incluso mi salud, con la intención de ayudar y mostrar que todo es posible con ganas y actitud. En todos estos años, he pasado muchas horas asistiendo a personas en sala de Fitness y he visto de todo. Pero lo que me ha impactado más y con lo que he luchado hasta el límite es con la desgana de las personas.

‘Cuando haces cualquier actividad que requiera movimiento, sino le pones ganas, no hay efectividad’

Cuando haces deporte sin ganas, como, por ejemplo, colocarte en la máquina elíptica mirando la tele, solo con la intención de sudar, con el abdomen flojo, sin empujar ni tirar de los barrotes cuando toca, con los brazos sueltos y pensando en las lentejas, el novio o los niños… Como digo siempre: ¿Efectividad? ¡Cero! Claro que es mejor que quedarse en casa comiendo patatas fritas y mirando una telenovela, pero no esperes conseguir resultados.

Pues he visto durante años, las mismas personas siguiendo este proceso, sin dejarse ayudar. Y nunca pude apreciar cambios físicos en ellos. Eso sí, cambios de actitud (a peor), sí. Porque cuando pensaban que iban cada día al gimnasio y que no obtenían resultados, la fustración iba en aumento y, al final, acababan quemados del gym. Aplicar el aquí y el ahora no es algo nuevo. Pero si no tienes las herramientas, no sabes como hacerlo y te aburres, es cuando empiezas a pensar en cosas que no vienen a cuento y, mientras haces tus movimientos, te desconcentras y pierdes el interés.

Por supuesto, eso es difícil que pasara en mis clases, porque yo me dejaba el alma para que estuvieras alerta al 100 por cien durante todo lo que durara la actividad. Hasta el punto de que algunas personas se podían enfadar conmigo, pero luego venían a darme las gracias por no haberlas dejado a su rollo, ya que con mi tesón e insistencia rindieron muchísimo más que si los hubiera abandonado al fondo de la clase y me hubiera puesto una venda en los ojos.

Éste es uno de los ejercicios de una de mis Master Class de Cardio GAP de arrastre de toalla

En el momento en el que participas en una de mis clases, una Master Class o un Taller, yo intento -y soy consciente de que lo consigo en la mayoría de los casos- que te dejes llevar por mí, que te concentres y que fluyas, que conectes con tu cuerpo. Procuro que, durante las 2 horas de la clase, te olvides de los problemas de la vida diaria, disfrutes ‘el viaje’ que vas a emprender contigo misma, vivas el proceso y, si es posible, con una sonrisa de oreja a oreja al acabar.

En la foto de arriba,  Master Class Cardio GAP 2 horas , puedes ver que  estamos realizando  un ejercicio arrastrando una  toalla con la punta del del pie, procuro que, cuando exhales, actives el abdomen, al llevar la toalla hacia el centro y así consigas un trabajo absolutamente eficaz y efectivo de aductores desde el core, ya que siempre intento que tomemos consciencia del ‘centro’. Con 2 horas tenemos tiempo suficiente para  profundizar en la técnica de las planchas isómetricas (que tanto están de moda)  en la segunda parte de la Master.

También recomiendo encarecidamente Pilates, porque te ayuda a tener consciencia de lo que estás haciendo en cada momento, de tener consciencia de tus músculos más profundos y activarlos para obtener una mayor eficacia en los movimientos,  que luego puedes aplicar a tus actividades diarias, como cuando caminas, compras, coges a los niños en brazos, mueves los muebles de tu casa… Y, al menos, si tienes tiempo de ir al gym una horita, 2 o 3 veces por semana, que la aproveches de verdad, que sea efectiva, pues si te pones al fondo en una clase con la intención solo de moverte, es fácil desconectar del aquí y ahora y seguir pensando en lentejas, los niños o los novios: jajaja. En el caso que Pilates te enamore, ya pasamos a otro nivel, entonces te recomiendo Estudio Pilates donde vas a profundizar en la técnica y vas a utilizar las máquinas, (Reformer, Chair, Cadillac, Barril y todos los elementos como aro, fit ball, soft ball, foam roller, gomas, etc). consiguiendo resultados increibles.

Estos son los 6 principios de Pilates nos ayudan a que nuestros movimientos sean productivos:

  1. Respiración
  2. Precisión
  3. Centro
  4. Control
  5. Concentración
  6. Fluidez

“Lo que hace que trabajemos con estos 6 principios es la efectividad, la eficacia, que el cuerpo trabaje inteligentemente”

En mis eventos de Pilates, siempre repasamos los principios del método . No hace falta que de entrada te sepas al dedillo los 6 principios de Pilates, aunque en breve voy hacer un post profundizando en cada uno. En el primer post del blog “Cómo activar el abdomen“, te doy algunos consejos para que puedas aplicarlos cuando caminas, hagas algún deporte o actividad y así intentes activar el centro con la exhalación. Por algo tenemos que empezar. A mí, por ejemplo , me encanta escalar las pirámides de cuerdas en la Barceloneta (me puedes ver en la primera foto de este post, aquí mi hijo tenía 3 meses). Con cada paso que subía y cada exhalación, la conexión con el core era absoluta. Después de la cesárea, perdí la sensibilidad en el centro durante unas semanas y, tras la cuarentena y con el permiso de mi doctora, no dudé en que todo el entreno que debía hacer empezaba por la conexión del abdomen profundo.

Con el Pilates, la efectividad se traduce en que todas tus actividades empiezan a fluir con resultados: sea caminar por la ciudad, ir en bicicleta, incluso las tareas del día a día. Cuando cambias el chip y empiezas a tener consciencia de lo que estás trabajando y te centras en el ahora y en lo que estás haciendo, se enciende una luz: hay un antes y un después y comienzas a entender tu cuerpo y, por supuesto, a notar resultados, ya que desde ese momento en adelante empiezas a fortalecer tu cuerpo y mente.

¡Un abrazo para todas!

“Cuando tienes cáncer, la actitud marca la diferencia”

Os quiero presentar a Arancha Martínez. Ella es de Zaragoza, cuando la conocí tenía su residencia en Barcelona y, actualmente, vive con su marido y sus dos hijas en Dubai. Nos conocemos hace 5 años y la conexión entre las dos fue brutal desde el minuto cero. Ha sido alumna mía de entreno personal durante 2 años. Al principio, empecé como entrenadora personal sólo de su marido, luego fui de ambos y, al final, sólo de ella. Fue una experiencia muy gratificante para todos.

Siempre hemos estado en contacto. El tiempo que yo estuve de baja por embarazo de riesgo y, posteriormente, con mi bebé, nunca dejamos de hablar ni perdimos el contacto. Me reencontré con ella hace 6 meses en un evento de Pilates en el que hizo una escapada desde Dubai. Arancha pasó una operación de cáncer de mama hace un año y nos va a contar su experiencia.

– Arancha, ¿cómo era tu vida antes de la enfermedad y tu relación con el deporte?

Mi vida antes de la enfermedad era muy cómoda: tenía mi pequeño negocio de galletitas, mi marido y mis hijas; todo estaba bien. Desde que tuve a mi primera hija, me detectaron diabetes y el doctor me dejó claro que la diabetes se sostiene por tres patas: la alimentación, el deporte y la insulina. Fue entonces cuando empecé a practicar deporte y, cuando te conocí a ti, empezó la constancia, me entró el gusanillo, cada vez me gustaba más, me sentaba muy bien y cogí asiduidad.

– ¿Cómo te enteraste de la enfermedad?

A mi marido lo trasladaban a Dubai y fui al ginecólogo antes de partir, para irme con todo hecho. El ginecólogo me dijo que aprovecháramos para adelantar la mamografía y poder irme tranquila. Yo misma me hago exploraciones cada mes. Pero cuando me hicieron la mamografía, me encontraron un bulto y me dijeron que tenía que hacerme una ecografía, que habían encontrado un bulto. Yo para nada me preocupé, porque tengo mamas fibrosas y otras veces ya me habían hecho una mamografía y una ecografía.

Me dijeron que tardarían en tener los resultados de la biopsia una semana, que era la misma semana en la que debía de tenerlo todo empaquetado, porque teníamos que trasladarnos el resto de la familia a Dubai. No cancelé la mudanza ni le comenté nada a mi marido, porque nunca pensé que sería un tumor y porque él ya estaba en Dubai y no quería preocuparle.

Me diagnosticaron el cáncer un lunes y me operaron el viernes de la misma semana. A mi pesar, tuve que cancelar la mudanza.

Nunca quise perder la ilusión de la oportunidad de vivir en Dubai; esa ilusión me mantuvo muy animada. Así que pactamos con mi marido que seguiría él solo y que nos veríamos cada 2 semanas hasta que todo esto pasara. Con mucha ayuda y el apoyo de los míos lo pudimos sobrellevar.

-¿Cómo reaccionaste al saber que tenías cáncer? 

Cuando me iban a dar el resultado de la biopsia, iba sola porque jamás me imaginé que sería cáncer. Yo siempre he ido sola a los médicos y he sido muy independiente. Además, tenía tantísimas ganas de irme a Dubai, que pensé que quizás sólo me darían radioterapia y listos: me la hago y me voy.

Pero, realmente, cuando nos sentamos mi marido y yo delante del Doctor y éste me aseguró de que en un 99 por ciento de posibilidades tenía que hacer quimioterapia, que no era un tumor sino tres y que no se veían, fui consciente realmente de lo que me pasaba. Me quitaron los tres tumores y cortaron alrededor cierto margen de seguridad. El primer margen de seguridad no quedó bien limpio y, en la segunda operación, sí. Y, después de esta segunda operación, yo ya estaba caminando 6 Km. al día.

El trato fue espectacular por el equipo de médicos de la Clínica Teknon. Los doctores Manuel del Campo y Jordi Antoni. Me operaron 2 veces y, al despertar, tenía al doctor de mi mano.

– ¿Cómo te enfrentaste a decírselo a tu familia, a tus hijas, a tu marido?

Mis padres lo supieron desde el principio. A mi marido, cuando me dieron el resultado de la biopsia, se lo dije la primera vez por teléfono: él estaba en Dubai, en una reunión y reaccionó de forma muy templada diciendo que todo iba a salir bien. No le dije antes que tenía que hacerme una biopsia, porque nunca pensé que fuera cáncer ni quise asustarlo sin motivo estando tan lejos.

A mi hija mayor, que tenía 10 años (ahora tiene 11), le dije que a mamá le había salido un bultito en el pecho y que venía una época difícil. La oncóloga me recomendó que fuera lo más natural y sincera desde el principio con ella y le dije que era un cáncer, pero que lo íbamos a superar. Ella se echó a llorar desconsoladamente, diciendo que eso era muy chungo y que la gente se moría por esta enfermedad. Le dije que saldríamos adelante y que la vida tiene de todo: épocas más difíciles y otras no tanto, que había que apretar los dientes un poquito y tirar para adelante. A la pequeña de 5 años le dije estaba malita y que se me iba a caer el pelo y un día cogimos un secador y les dije: ‘Vais a desplumar a mamá’. Y así fue. Total naturalidad y positivismo.

– ¿Cómo sobrellevabas la quimio?

Con la primera quimio, salí echa polvo. Lo que hice fue ir a una nutricionista especializada en pacientes con cáncer. De la primera a la segunda quimio, noté mucha diferencia por el cambio en la alimentación, con muchos líquidos (caldos, agua, batidos de verduras..). Eso unido a empezar a hacer ejercicio me mantenía animada.

Había días que estaba realmente echa polvo. Tenía a mis padres todo el tiempo apoyando y mis amigas tampoco me dejaban sola. Mi marido venía cada dos semanas.

“Tenía tanta ilusión por la vida que jamás pensé que me iba a morir”

– ¿Cómo era tu día a día?

Durante la semana, dejaba a las niñas en el colegio y, por poco que podía, iba al gimnasio a hacer ejercicios suaves de cardio y fuerza, pues me hacían sentir que no estaba enferma, me generaban endorfinas y me dejaban más contenta. Ése era mi trabajo: ese ratito de deporte diario. Lo más duro era el fin de semana, pero el cáncer genera mucha solidaridad, tanto en el gimnasio, como entre mis amigas, en el colegio de mis hijas y con las madres… Todo el mundo se volcó conmigo.

– ¿No pensaste en pedirle a tu marido que volviera a Barcelona?

Nunca quise que mi marido perdiera la oportunidad de mantener su puesto de trabajo en Dubai. Yo, en mis trece, tenía claro que cuando los ciclos de quimioterapia acabaran nos íbamos a ir todos a Dubai de todas, todas. Ésa era mi ilusión. Habían ciclos muy, muy duros de quimio, pero siempre tuve apoyo, aunque mi marido no pudiera estar conmigo todos los días.

– ¿Qué te aportó el deporte durante tu enfermedad?

En el hospital, veía recomendaciones para gorritos, cremas especiales y eso me enfadaba. Pensaba cómo a nadie se le ha ocurrido que el deporte suave de cardio y fuerza y, cuando estás un poquito mejor de los ciclos (evidentemente, cuando estás hecha polvo no te puedes mover), para quitar la toxicidad, generar endorfinas, subir autoestima… No entendía que no promocionaran deporte en las secciones de quimio de los hospitales.

A mí, el deporte me ayudó a estar positiva y la gente lo notaba y me decían: ‘Hay que ver qué bien te vemos’ y eso me hacía subir la autoestima y me venía arriba; es un pez que se muerde la cola.

“Para recuperarte de la quimio, hay una parte física y otra, muy grande, mental”

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“Hay que tener en cuenta que cada persona lo vive de manera diferente, que cada tumor es diferente y que depende del cóctel y la agresividad del tumor o del cáncer, de si toca o no un órgano vital, puede ser más duro”

– ¿Tu enfermedad te ha dejado secuelas?

Tengo neuropatía en dedos y manos y se me duermen los dedos. Durante la quimio, fue duro, porque a veces no podía ni abrocharme la camisa. La sensación de hormigueo en uñas y pies aún la tengo; menos intensa, pero la tengo.

– ¿Cómo lo has superado?

Con positivismo, el hambre que tengo por la vida y mis ganas de trasladarme a Dubai con mi familia. Y, también, gracias sí o sí al deporte y a mis amistades, mi familia, el colegio de las niñas, las madres de sus amiguitas.

– ¿Cuál es la situación actual de tu enfermedad?

Llevo un año limpia. Estoy acabando parte del tratamiento, porque de los tres tumores, uno era muy agresivo. Hago gotero cada 3 semanas y dicen que da cansancio, sueño… pero a mí no me afecta para nada: hago el gotero y para casa. De hecho, tengo a mi entrenador personal el mismo día que hago el gotero: jajaja…

– ¿Cuál es tu situación personal actual?

Vivo en Dubai ¡¡¡por fin!!! (estamos haciendo un facetime y me enseña el sol y la playa desde su ventana). Entreno todos los día y, antes, ya era una mujer fuerte, pero es que ahora ya no hay límites.

Tus eventos Sandra son un servicio social, nunca dejes de hacerlos. Son dos horas de terapia risas, endorfinas… El 17 de diciembre estoy en Barcelona con mi esterilla en mano para tu último evento de Matt Pilates de dos horas en esa galería de arte en el Born con tanta alma… No puedo esperar. El último evento que hice contigo, me cargó las pilas para rato, nunca olvido tus frases, tu entrega, tu pasión…

“El tiempo va a pasar. Sí o sí, hay que mirar la vida con optimismo y, de manera realista, darle la vuelta a todo. Lo que marca la diferencia es cómo te enfrentas a las duras situaciones que la vida te pone delante, la actitud”

Muchas gracias, Arancha. No puedo esperar para verte, darte un abrazo y machacarte con las planchas de tríceps de Pilates. Felicidades por tu tesón, querida Arancha.

 

Quiénes somos

Como el nombre de nuestro blog indica, somos dos madres de 40 años, con ganas de contaros nuestro día a día profesional, para daros consejos que os puedan ayudar a vivir un poco mejor.

Sandra Milian, experta en fitness y pilates (sandra@mamasde40.com)

Madre de un bebé de quince meses y coaching. Ha obtenido numerosos títulos deportivos en distintas escuelas homolagadas, como el de profesional del deporte (colegiada número 015233 por la Generalitat de Catalunya) o el título de experto universitario en Método Pilates por la Universidad UNIR. Actualmente, organiza eventos de dos horas, de Matt Pilates y Cardio GAP, en lugares espectaculares de la Ciudad Condal. También realiza talleres de Abdominales Hipopresivos en emplazamientos muy especiales. Sandra entrevista a mujeres coraje que tienen mucho que contar y escribe sobre alimentación y fitness.

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Rosario Santa María, periodista de belleza y moda (rosario@mamasde40.com)

Licenciada en humanidades y periodismo por la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona. Como periodista, ha trabajado durante más de quince años, en medios tan prestigiosos como la revista TELVA, el canal “De moda” de www.lavanguardia.es, o el programa “Gente viajera” de Onda Cero Radio. Actualmente, es Responsable de comunicación para distintas empresas y profesora colaboradora de la asignatura Técnicas de las Relaciones Públicas, en el grado de Comunicación de la Universitat Oberta de Catalunya. También es madre de dos niños nacidos en 2007 y 2010. Rosario se encarga de los post relacionados con belleza, moda, salud, trabajo y ocio.

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Los vecinos de Mareva

¿Qué significa activar el abdomen?

Es muy importante sentirte fuerte al nivel de la faja abdominal. Más allá de que te sobren o falten algunos kilos, pienso que hay que sacar la mejor versión de una misma con lo que tenemos.

Después de los partos, la faja abdominal profunda queda suelta e incluso puede quedar con una diastiasis, que es la separación de los rectos abdominales a causa del embarazo.

Yo soy partidaria de empezar a activar nuestra zona central lo antes posible, en cuanto el médico nos da vía libre después de la cuarentena. Podemos hacerlo a través de Pilates o de abdominales Hipopresivos, pero ahora os doy un consejito para salir del paso:

Ponemos nuestras manos en las costillas, de pie y sentimos cómo cada vez que exhalamos, las costillas se cierran como si fuera una acordeón y también se cierra la caja torácica, que se hace chiquitita.

De pie, debes de notar con las manos en las costillas que, al exharlar, éstas se cierran

Imagina que estamos en el casting del anuncio de caramelos Halls. La exhalación debe de ser larga y fuerte. Cada vez que lo haces, debes de sentir que llevas el ombligo a la columna, que el ombligo va hacia atrás y notas un abracito suave en tu cintura, como el que te podría dar tu hijo de 3 años y que te apreta cada vez que exhalas.

También puedes imaginar un corsé en el abdomen más profundo (el transverso abdominal) que se estrecha con cada exhalación larga. Puedes repetir este proceso cada día, unos minutos, pero lo importante es irlo introduciendo de manera automática, que cada vez que sueltas el aire, tu ombligo va hacia dentro y tu cintura se estrecha con un corsé profundo.

A mí, por supuesto, me sale de manera automática porque soy profesora y lo practico cada día de mi vida, pero está claro que si no practicas se pierde la costumbre; es cuestión de hábitos.

Ilustración que muestra la corrección postural y el cuidado del abdomen

Yo siempre pongo la salud por delante de la estética y las razones de tener un centro fuerte (“Power house” como lo llamamos en Pilates) es porque te vas a librar de dolores de espalda y, también, porque ¿a quién no le gusta marcar cintura? Pues bien, si incorporamos la activación del abdomen en nuestro día a día, siempre vamos a estrechar el perímetro de nuestra cintura 2 cm.

En cuanto puedas hacer deporte, al caminar, si consigues activar el abdomen, cada vez que sueltas el aire al hacer el esfuerzo (coger bolsas de la compra, o a tu hijo), vas a conseguir trabajar y fortalecer una de las partes más importantes de nuestro cuerpo, que es el abdomen más profundo, el transverso abdominal que protege nuestros órganos internos, nuestra faja abdominal natural.

Debemos de pensar que todos nuestros movimentos salen del centro, que nos está ayudando a realizar todos los movimientos funcionales del día a día. Por lo tanto, vale mucho la pena realizar la activación del abdomen e incorporarlo a nuestra vida como algo mecánico, como lavarnos los dientes.

Yo siempre digo que me levanto y, automáticamente antes de desayunar o ducharme, llevo mi ombligo a la columna y estrecho mi corsé más profundo ¡como si no hubiera un mañana! Jajajaja… Es verdad que la única manera de incorporarlo es prácticándolo. ¡Ánimo! Los resultados valen la pena, te notarás cada vez más fuerte a nivel interno, sin necesidad de llevar una faja artificial.

Un abrazo para todas y ¡feliz año nuevo!